
Potenciales usos de la hoja de coca. | EFE
La revisión crítica de la hoja de coca: una oportunidad para revalorizar el producto agrícola y sus potenciales usos
Por: Isabel Pereira Arana | Octubre 23, 2025
La prohibición sobre la hoja de coca (Erythroxylum spp.) tiene sus orígenes a pocos años de iniciado el fenómeno de la conquista. En 1573, Felipe II, a partir de ordenanzas intenta regular la producción, mejorar las condiciones de los trabajadores y hacer alguna forma de control sobre la planta y sus usos. Finalizando el periodo de la colonia se deriva esta regulación en la prohibición dictada desde la iglesia a partir del concilio de Lima, finalizado en 1583. No es del todo extraño que hoy los países del territorio Andino – Amazónico aún tengan el legado de posturas y normas prohibicionistas. La introducción legal de la prohibición, por su parte, se agudizó en la primera mitad del siglo XX, cuando se introduce en la república legislación que permite abonar el campo para que en la segunda mitad del siglo se aprueben las convenciones internacionales de fiscalización de drogas que hoy conforman el marco de la prohibición internacional.
Existen varias posiciones frente a la prohibición de sustancias psicoactivas derivadas de las tres plantas más valoradas por las culturas antiguas a nivel mundial: el cannabis, la coca y la amapola, cada una de ellas con sus singularidades y oportunidades de transformación. En el caso de Colombia, no podemos desconocer que para muchas familias campesinas el cultivo de coca es un medio de subsistencia que permitió acceder a capital en medio de condiciones adversas y de conflicto. En medio de la prohibición global de la coca y la cocaína, el campesinado cocalero, presionado por la necesidad económica o por la presión de actores armados, terminó vinculado a la economía del narcotráfico, donde todos los actores de la economía son ilegalizados.
Desde otro punto de vista, este momento de revisión crítica permite poner en contexto mundial la posibilidad de enunciar los potenciales usos de la hoja de coca en sectores alimenticios, textiles, tinturas, farmacéuticos y nutracéuticos, y brindar oportunidades a los productores agrícolas de las diferentes regiones, tanto andino como amazónicos. Los estudios realizados hasta el momento muestran datos interesantes sobre los metabolitos disponibles en las diferentes muestras de hoja de coca entera, los extractos en agua y alcohol elaborados a partir de la hoja y el macerado de hoja pulverizada – también conocido como ‘harina de coca’.
Para lograr estos productos se ha dado un proceso de investigación con la participación activa de pobladores del norte del Cauca, en los resguardos de San Francisco, Toribío y Tacueyó, que conforman el municipio de Toribío. Junto a ellos se ha configurado un equipo de investigadores financiado por el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje del gobierno colombiano, institución de formación gratuita para el trabajo), con diferentes enfoques disciplinarios que van desde la química pura hasta el trabajo social. Además, se han sumado investigadores en procesos de transformación de alimentos y gastronomía, junto con ejecutores del Proyecto Nasa, una iniciativa económica gestada y liderada por comuneros pertenecientes a los resguardos y el Centro de Educación, Capacitación e Investigación para el Desarrollo Integral de la Comunidad (CECIDIC), un espacio educativo autogestionado por la comunidad Nasa.
Los resultados de esta investigación serán publicados oficialmente en 2026, pero por ahora, podemos divulgar adelantos importantes. Se ha logrado identificar tres productos de importancia para la comunidad y con potencial para ser comercializados a escala regional que son la harina de coca, la hoja de coca fresca y los filtrantes o té de coca. Son productos que tienen buena recepción por parte de los consumidores a nivel local. Una vez identificados los productos por medio de talleres participativos, se enviaron muestras al laboratorio de la Universidad Industrial de Santander (UIS), donde se evaluaron los contenidos nutricionales, además de los contenidos de alcaloides como ecgonina y cocaína, mostrando trazas insignificantes por cada alcaloide.
Los resultados generales de estos análisis muestran, por un lado, que la hoja es una fuente potencial de proteína cruda, hierro y calcio.
De otro lado, muestra que en la presentación de los productos finales y la recuperabilidad de los alcaloides transformables en cocaína es inviable en términos económicos y técnicos, ya que la concentración de los mismos en estas presentaciones incrementaría en por lo menos un 200% el requerimiento de materia prima si se tomaran como fuente para la transformación en clorhidrato de cocaína. Para ponerlo en términos comunes, se requerirían por lo menos 284 bolsas de té de coca para lograr un gramo de clorhidrato de cocaína, sumado a la tecnología que debo tener disponible para esta transformación, que complejiza el proceso de reconversión desde el té hacia el clorhidrato.
Tener la posibilidad de revisar de manera crítica los argumentos que llevaron al sistema de prohibición a incluir dentro de la lista de sustancias más peligrosas a la hoja de coca en su estado natural, es también acercar al público en general hacia una región donde los recursos naturales son valorados en su totalidad teniendo en cuenta sus aportes nutricionales, así como lo no perceptible por la ciencia positivista.
El camino de la revisión crítica de la hoja de coca y sus posibilidades de ser removida de la lista I, genera una fisura en los procedimientos prohibicionistas, entendiendo que así como la política, los acuerdos intergubernamentales también son dinámicos y deben responder a momentos históricos puntuales. Hace 60 años el mundo giraba en torno a preocupaciones derivadas de la postguerra, hoy tenemos la oportunidad de resolver la vida de miles de familias vinculadas a la producción de hoja de coca en los países productores, acercando la ciencia, la tecnología y los procesos industriales a las personas que tradicionalmente han sido aisladas del conocimiento.
Dora Troyano* e Isabel Pereira-Arana**
*Coordinadora Alianza Coca Para la Paz, dorasanchez@unicauca.edu.co
**Coordinadora, política de drogas en Dejusticia


