Hablemos de Intimidad en la ONU
Vivian Newman Pont Abril 9, 2015
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Que bien nos caerá una instancia dedicada a establecer principios, estándares y buenas prácticas de protección a la intimidad. Bienvenida sea la nueva relatoría.![]()
Que bien nos caerá una instancia dedicada a establecer principios, estándares y buenas prácticas de protección a la intimidad. Bienvenida sea la nueva relatoría.![]()
Desde hace varios meses se respiraba un aire de insatisfacción en las Naciones Unidas.Más exactamente, desde que Edward Snowden reveló que EEUU estaba espiando con tecnologías modernas a algunos de sus competidores, accediendo ilegalmente a valiosa información política o corporativa, varios Estados mostraron su descontento. Entonces, además de hacer estudios y generar discusiones, el sistema universal de derechos humanos venía recibiendo fuertes impulsos para tomar cartas en el asunto.
La necesidad de esta relatoría también fue planteada a la ONU por más de 90 organizaciones sociales, incluida Dejusticia, que avizoraron mayores riesgos a los datos personales íntimos y sensibles con las nuevas tecnologías. Así sucede por ejemplo con los drones. Hasta ahora, estos avioncitos teledirigidos con cámaras de gran resolución han ofrecido servicios concretos a la policía y contados terceros. Pero los fabricantes ya están haciendo experimentos para ampliar su alcance y llegar hasta leer y analizar datos biométricos. Dentro de poco, por unos cientos de dólares, se podrá poner a funcionar un aparatico casi imperceptible para que actúe como un circuito cerrado de televisión y averigüe secretos industriales o cuente lo que sucede en una zona privada. ¿Donde quedará entonces la intimidad requerida para crear y expresarse legítimamente si antes de que uno tome la decisión de hacer público lo que tiene en la cabeza, hay un tercero que conoce y monitorea lo que pasa por nuestra esfera íntima?
También hay riesgos altos con la recolección de datos o metadatos. Es ya clásico el caso de un supermercado norteamericano que supo antes que el padre de una menor de edad, que ésta estaba embarazada, gracias a la recolección de sus datos de compra. Ni hablar de las afectaciones que sufrieron en esa familia, cuando empezaron a recibir tarjetas de felicitación por el bebé que estaba por venir y del que nadie en la familia, salvo la embarazada, sabía. En estos casos, la recién creada relatoría, según lo exige la nueva resolución, debe monitorear que estas empresas también cumplan y garanticen la privacidad.
Y hasta ahora no he mencionado el mortífero uso de la información sobre periodistas, opositores políticos, organizaciones sin lucro o sindicalistas que ha hecho infelizmente popular a nuestra inteligencia, por la manipulación de sus funciones de vigilancia a lo largo y ancho de muchos gobiernos.
Que bien nos caerá una instancia dedicada a establecer principios, estándares y buenas prácticas de protección a la intimidad. Bienvenida sea la nueva relatoría.
