Navidad estrellada: del afán solo queda el muerto
Dejusticia Diciembre 21, 2025
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La moto se ha convertido en la única opción para muchos, sin embargo, los motoristas deben también respetar los límites de velocidad así como las demás medidas de seguridad (no conducir en estado de embriaguez, respetar las señales, hacer uso adecuado del casco etc).![]()
La moto se ha convertido en la única opción para muchos, sin embargo, los motoristas deben también respetar los límites de velocidad así como las demás medidas de seguridad (no conducir en estado de embriaguez, respetar las señales, hacer uso adecuado del casco etc).![]()
Entre las tantas tradiciones navideñas colombianas, el afán podría empezar a reconocerse como una muy típica. Si los últimos meses del año pasan rápido, en diciembre todo se acelera aún más, la urgencia de terminar los proyectos del trabajo y salir de vacaciones es una máxima, nadie quiere recibir las fiestas con pendientes. Esta necesidad de culminar todo pronto se da al tiempo que aumentan los desplazamientos. No solo por las compras de los regalos a última hora, sino también por el paseo obligado y la visita a amigos y familiares. Una consecuencia de esta tradición del afán, son las víctimas en las vías, especialmente relacionadas con las motos. Un rostro trágico que se repite todos los años en estas fechas.
Según las cifras del Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial, el mes de diciembre es, de manera consistente, el mes más mortal en las vías del país. Si revisamos la matriz histórica, los picos de fatalidad se concentran en el cierre del año. Por ejemplo, diciembre del 2022 registró el pico de muertes más alto de toda la historia, con 883 víctimas fatales en un solo mes, una cifra que no ha bajado significativamente ya que en el 2024 fueron 870 muertos. Es una escalofriante confirmación de que nuestra cultura de la prisa, sumada a otras causas, cobra un precio inaceptable justo cuando deberíamos estar celebrando la vida.
Detrás de este pico de fin de año, hay un protagonista que concentra la tragedia: el motociclista. La crisis de la seguridad vial en Colombia tiene el rostro de un conductor joven sobre dos ruedas. Vehículos conducidos principalmente por hombres, donde las mujeres son las que más mueren como pasajeras. Los datos nacionales muestran que la motocicleta no es solo un riesgo, sino la principal causa de la epidemia de siniestralidad. Pasando de unas 2.167 víctimas fatales en 2009 a más de 5.200 en 2023, es decir un 140% más. A esto se le suma que los usuarios de moto representan actualmente más del 60% de todas las muertes en las vías. Y lo peor, es que los motociclistas no son las únicas víctimas. Si incluimos a los otros actores viales directamente involucrados en incidentes como los peatones y ciclistas, las motos estuvieron presentes en más del 73% de las muertes viales de este año.
El incremento en el número de víctimas en moto en los últimos años se relaciona con varios factores. Sin embargo, hay uno que vale la pena destacar, la moto no es un lujo de aquellos amantes del riesgo, sino un modo de transporte cotidiano para muchas personas en su mayoría de estratos 1 a 3, e incluso, una herramienta de trabajo y subsistencia para millones de jóvenes, quienes se ven obligados a operar en condiciones de alta exposición al riesgo, como los mototrabajadores de las aplicaciones de domicilios. Una vulnerabilidad que se intensifica brutalmente durante el frenesí de diciembre.
¿Por qué este mes es tan letal para este grupo? Según la ANSV, entre los factores de riesgo, todos exacerbados por el espíritu festivo y el aumento de los viajes, se encuentran: En primer lugar, el exceso de velocidad como la principal causa de los siniestros. En segundo lugar, el incumplimiento de las normas de tránsito, y en tercero el consumo de alcohol. Este último se dispara a fin de año, y los conductores de moto han tenido una mayor prevalencia de conducción bajo efectos del alcohol comparados con los conductores de vehículos. Si a esto se le suma que los siniestros fatales se concentran históricamente en noches y fines de semana, se crea una tormenta perfecta de riesgo inducido.
Sin embargo, la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre el conductor. La tragedia de diciembre también expone las fallas sistémicas de nuestro entorno vial. Por ejemplo, la principal causa de muerte de los motociclistas en zonas urbanas es la colisión contra un objeto fijo (postes, muros, separadores), lo que evidencia un sistema que no está preparado para responder al error humano, premisa básica del enfoque de sistema seguro. Un conductor fatigado o distraído (o incluso bajo los efectos del alcohol) en la víspera de Navidad puede cometer un mínimo error que, debido a un mal diseño de la vía, se convierte en una fatalidad inmediata.
Por eso no basta con la campaña de control de fin de año. La solución es estructural y comienza por reconocer la crisis de la motocicleta como una emergencia de salud pública, sobre todo porque esto no pasa en otros países, es particularmente grave en Colombia. Las autoridades deben usar los datos para enfocar los operativos de control de velocidad y alcoholemia en los puntos calientes y los horarios de mayor riesgo identificados (noches y fines de semana de diciembre). Y a esto se le suma la falta de una cultura de seguridad vial, que se refleja en la ausencia del uso de casco y problemas técnicos en las motos.
Por eso, si usted es un(a) joven usuario(a) de moto, y planea viajar en diciembre de noche el fin de semana, no ha mandado a revisar su vehículo con un mecánico o no ha comprado su seguro SOAT, tenga en cuenta que las probabilidades de hacer parte de las cifras de muertos y lesionados del 2025 son bastante altas. Y además, si le agrega factores de riesgo como el afán y el consumo de alcohol, su viaje puede ser mortal para otras personas que también esperan llegar a casa esta Navidad.
La moto se ha convertido en la única opción para muchos, sin embargo, los motoristas deben también respetar los límites de velocidad así como las demás medidas de seguridad (no conducir en estado de embriaguez, respetar las señales, hacer uso adecuado del casco etc). Por eso necesitamos más controles que fomenten el cumplimiento de las normas y campañas de cultura ciudadana, pero también de un sistema vial que construya carreteras aptas para todos los usuarios. De por sí ya estamos expuestos a bastantes riesgos en la vía, pero el exceso de velocidad es el más letal, por eso del afán no solo queda el cansancio, sino el mes con más muertos y lesionados del año, cuyas víctimas, a pesar de ir más rápido, no alcanzaron (ni alcanzarán nunca) a darle el feliz año a sus familias.
