Ensuring the confusion
Rodrigo Uprimny Yepes September 12, 2016
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The Inspctor General attributed the invalidation of his reelection to the Havana accords and his opposition to the peace process, seeking to create confusion, minimize the illegalities that he committed so he could be reelected and deligitimize the State Council sentence. If the decisions was a response to the accords, it could not be backed by the law. ![]()
The Inspctor General attributed the invalidation of his reelection to the Havana accords and his opposition to the peace process, seeking to create confusion, minimize the illegalities that he committed so he could be reelected and deligitimize the State Council sentence. If the decisions was a response to the accords, it could not be backed by the law. ![]()
El Consejo de Estado serĆa entonces para Ordóñez un tĆtere del Gobierno y de las Farc, a pesar de lo cual dice (sin sonrojarse por sus obvias contradicciones) que respeta a ese tribunal y que es un defensor de las instituciones, cuando sus declaraciones generan un manto de sospecha sobre las altas cortes. Sus afirmaciones buscan igualmente crear la impresión de que las cinco organizaciones de la sociedad civil que demandamos su reelección tuvimos motivos turbios pues estarĆamos haciĆ©ndole mandados al Gobierno o, peor aĆŗn, a las Farc.
Nada de eso es cierto. La demanda fue presentada en enero de 2013, cuando la negociación con las Farc apenas habĆa sido anunciada, por lo que es absurdo atribuirle el propósito de deshacerse de una resistencia del procurador a la paz que Ć©ste no habĆa siquiera expresado. La finalidad de los demandantes fue otra: evitar el nepotismo y defender la trasparencia en el nombramiento de los altos cargos del Estado pues consideramos que para hacerse reelegir el procurador habĆa incurrido en graves ilegalidades.
El asunto es sencillo. El artĆculo 126 de la Constitución, para evitar el nepotismo y los carruseles de favores, prohĆbe que un funcionario nombre a familiares muy cercanos, como esposas, hermanos o hasta primos, de los āservidores pĆŗblicos competentes para intervenir en su designaciónā. El procurador nombró o mantuvo en cargos de libre nombramiento a familiares cercanos de magistrados de la Corte Suprema y luego, sabiendo de esos nombramientos, buscó que este tribunal lo ternara para ser reelegido, como finalmente sucedió. El procurador violó entonces el artĆculo 126 para hacerse reelegir y fueron esas ilegalidades las que provocaron la anulación de su reelección por el Consejo de Estado. Y si la sentencia fue tardĆa fue por sus maniobras dilatorias. AsĆ de simple.
El procurador busca hoy aparecer como una vĆctima de la persecución polĆtica del Gobierno y las Farc, que se habrĆan empeƱado en sacarlo por sus crĆticas al proceso de paz, con lo cual se posiciona para una campaƱa por el No en el plebiscito y para una futura candidatura presidencial.
Es una estrategia astuta del procurador pues distrae sobre las verdaderas razones de la anulación de su reelección y busca sacarle ventajas polĆticas a su derrota judicial. Pero no es creĆble pues su incoherencia es obvia: a pesar de que pretenda aparecer como adalid de la moral pĆŗblica y defensor de la Constitución, la realidad es que el procurador violó la Constitución para hacerse reelegir y toma actitudes y hace declaraciones en función de sus intereses, sin importarle su efecto sobre la legitimidad de las instituciones
