Five years of land restitution
Nelson Camilo SƔnchez July 16, 2016
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While public attention has been focused on recent announcements about the peace process, the fact that the Victims’ Law just reached five years of existence has gone almost unnoticed. ![]()
While public attention has been focused on recent announcements about the peace process, the fact that the Victims’ Law just reached five years of existence has gone almost unnoticed. ![]()
Los balances sobre sus Ć©xitos y fracasos van del fatalismo al triunfalismo. Desde quienes consideran que fue una estafa a las vĆctimas y que no ha servido absolutamente para nada, hasta quienes promueven que nunca antes el mundo habĆa visto un sistema tan perfecto como este.
BasĆ”ndome en la polĆtica de restitución de tierras, pensarĆa que la respuesta deberĆa estar en algĆŗn lugar en el medio. La mayorĆa de evaluaciones que conozco miden la ley por el nĆŗmero de casos resueltos. Y en ese rubro los nĆŗmeros dan para todo: a la ley le va bien si se contrasta con la justicia que habĆa antes de su promulgación (que era cero), regular si se compara con las metas de ejecución que se fijó el Gobierno al momento de diseƱar la polĆtica, o muy mal si se confronta con los estimados del despojo que se tenĆan antes de empezar la restitución.
Pero la polĆtica ha dejado otra serie de logros intangibles que son difĆciles de medir, pero que aportan a la construcción de democracia e institucionalidad. Uno de ellos es haber regresado a la discusión polĆtica el tema de la tierra. Sin ese paso previo hubiera sido mucho mĆ”s polĆ©mico y difĆcil abordar el punto de reforma rural en La Habana.
AdemĆ”s, a pesar de sus detractores, que siguen al acecho para ver cómo pueden echarla para atrĆ”s, la ley se ha consolidado como una victoria de las vĆctimas y un activo de la sociedad. Como relata Alejandro Reyes en su reciente libro, las Farc llegaron a la mesa postulando que la ley era una trampa del capitalismo y pedĆan revocarla; pero al final, en lo acordado en el punto de vĆctimas quedó claro que el compromiso a futuro es reforzarla.
Asimismo, la Corte Constitucional en la reciente sentencia C-330 de 2016 dejó sin piso a quienes critican la ley por su supuesto tratamiento injusto a los segundos ocupantes. La Corte reafirmó la fórmula que ya venĆan usando los despachos de tierras: brindar garantĆas en los procesos a los terceros vulnerables, sin abrir la puerta para que los testaferros y despojadores se salgan con la suya. Eso deja sin sustento los argumentos de un grupo que hace cabildeo en el Congreso para reformar la ley, a quienes habrĆa que recordarles que uno de sus principales aliados, el procurador general, presentó un concepto a favor de lo que decidió la Corte.
Pero como sucede con estas polĆticas, el camino es largo y vamos empezando. El aniversario deberĆa llevarnos a repensar dos aspectos necesarios para mejorar la polĆtica. El primero es responder dos preguntas sensibles: ĀæPor quĆ© existe una brecha tan grande entre las solicitudes que se esperaban (360.000) y las que se han recibido (90.000)? Y Āæa quĆ© se debe que la mitad de las reclamaciones presentadas hayan sido inadmitidas por la Unidad de Tierras? Hasta ahora no ha habido respuestas con datos duros y anĆ”lisis serios, sino simples conjeturas e intuiciones.
El segundo reto es articular el camino andado por la restitución con la implementación de lo que se acordó en La Habana, principalmente con la jurisdicción agraria pactada en el acuerdo rural. La restitución no nos llevarĆ” a solucionar todos los problemas de la tierra en el paĆs, pero bien administrada puede ponernos en el camino correcto.
