The assets of the FARC: a litmus test for the ‘fast-track’
Daniel MarĆn July 27, 2017
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As part of the commitments made under the Final Peace Agreement, on 1 August, the FARC must deliver the inventory of its assets. Since the renegotiation of the Agreement in October and November, this has been one of the most hotly debated issues. Among those who opposed the peace process, this is a key point. According to them, the FARC are “the greatest drug traffickers in the world”, an affirmation that has been refuted on repeated occasions.
Tras la puesta en marcha de los protocolos de desarme y desmovilización de la guerrilla, los esfuerzos por inventariar los bienes estĆ”n en el centro del proceso de las zonas verdales. Al punto que en el Decreto-Ley 903 del pasado 29 de mayo se condicionó la certificación de la finalización de toda actividad Ćlicita de las FARC, a la entrega del inventario de sus bienes. āCon dicho acto se entenderĆ” plenamente concluida la dejación de armas y la terminación de todas las actividades y conductas propias del conflicto internoā, establece el Decreto.
Este Decreto ademĆ”s de la realización de un inventario contempla la creación de un Fondo de VĆctimas que serĆ” alimentado con estos bienes. Adicionalmente, prevĆ© que parte de la financiación del proceso de reincorporación económica de los excombatientes se dĆ© con esos activos, uno de los aspectos que mĆ”s polĆ©mica ha levantado.
Las principales crĆticas al Decreto sobre bienes de las FARC
Los grupos de oposición a la polĆtica de paz del Estado presentarĆ”n un proyecto de Ley que reforme este Decreto con el Ć”nimo de cambiar al menos tres puntos:
-Piden que los bienes sean exclusivamente destinados a las vĆctimas.
-Proponen que la sanción por no entregar bienes sea la expulsión de la JEP.
-Y aspiran que el control del Fondo lo haga una comisión del Congreso.
Algunas de estas propuestas tienen que ser debatidas a profundidad, en particular sobre la división de los recursos que serĆ”n destinados a las vĆctimas y a los reincorporados. El postconflicto exige que haya recursos para la reparación integral pero debe abonar esfuerzos para la reincorporación a la vida ciudadana de quienes han estado aƱos en la guerra. El Punto 3.2.2 del Acuerdo de Paz es extenso en este tipo de medidas e incluye desde planes de reincorporación económica para excombatientes y programas para los menores desvinculados, hasta la puesta en marcha de centros de pensamiento del nuevo partido de las FARC.
De ahĆ que se deba especificar si es congruente con la polĆtica de paz costear estas polĆticas con los bienes y activos de las FARC. Y, de ser asĆ, se proceda a determinar cuĆ”les de las medidas serĆ”n financiadas con parte de los recursos inventariados, despejando dudas sobre la destinación de esos activos.
Otras propuestas no tienen asidero. Pedir que se expulse a los guerrilleros de la JEP es repetir lo que hemos sufrido en el pasado al tener en diferentes escenarios judiciales a los perpetradores. La JEP mantiene la competencia sobre todos los victimarios de graves violaciones para no fragmentar las investigaciones sobre el conflicto. Si existe incumplimiento de las condiciones por algún posible beneficiario, como lo es no entregar bienes, la JEP le impone penas de hasta 20 años de prisión.
Por otro lado, sobre la administración del Fondo de VĆctimas por parte del Congreso y no del Ejecutivo no existe evidencia empĆrica que diga que ofrece mejores garantĆas para la reparación integral, en cambio sĆ existen ejemplos del mal uso que el legislativo le ha dado a los bienes que administra. Valga recordar el escĆ”ndalo por el uso indebido del parque automotor del Congreso que salió el aƱo pasado.
¿Qué dice el Decreto sobre bienes de las FARC?
Se prevĆ© que las FARC entreguen una referencia de sus bienes y activos para que estos pasen a un Fondo encargado a la reparación de las vĆctimas del conflicto armado y, en cierta medida, a la financiación de la reincorporación económica y social de los excombatientes (Punto 3.2.2 del Acuerdo) entre ellos los menores de edad. Todo este procedimiento se harĆ” bajo el monitoreo de la Misión de la ONU y el Mecanismo de Monitoreo y Verificación del Acuerdo de Paz. El Fondo serĆ” administrado por una entidad del Estado definida por el Gobierno. El Fondo que existe en la actualidad para la Reparación de las VĆctimas estĆ” en cabeza de la Unidad para las VĆctimas.
Por regla general los delitos de lavado de activos, enriquecimiento ilĆcito o testaferrato que hayan sido cometidos sobre los bienes inventariados serĆ”n competencia de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP (Art. 5 A.L. 01 de 2015). Y cuando estos se hayan cometido sobre bienes que no sean inventariados serĆ”n de competencia de la Justicia Ordinaria, es decir la FiscalĆa deberĆ” perseguir esos delitos si se ejecutan despuĆ©s del inventario.
Este Decreto, entonces, da un paso adelante en la idea de materializar recursos efectivos para la reparación de las vĆctimas y la reintegración de excombatientes, principalmente aquellos que pueden ser dirigidos a programas para menores de edad desvinculados, vĆctimas de reclutamiento. A diferencia de lo sucedido en el proceso con los grupos paramilitares se espera que con este inventario haya una mayor contribución del victimario al Fondo de VĆctimas.
En justicia y paz, segĆŗn reveló recientemente la ContralorĆa, estas sentencias han tenido unos costos cercanos a los 80.000 millones de pesos de los cuales sólo el 6% de los recursos vino del bolsillo de los paramilitares. Adicionalmente, como contó El Tiempo, del total de bienes que identificó la FiscalĆa, los paramilitares solo ofrecieron el 24%, por lo que los fiscales debieron acudir a diferentes estrategias para tratar de perseguirlos con resultados insatisfactorios. Esto demuestra que contar con un inventario de biene desde el inicio del proceso es determinante si se quiere un aporte sustancial de los victimarios a la reparación.
Entonces si bien las modificaciones del Decreto presentadas por los grupos de oposición a la polĆtica de paz merecen atención, lo cierto es que la mayorĆa de propuestas no son sostenibles y, al parecer, tendrĆan el objetivo mĆ”s certero de retrasar la discusión de las leyes del Acuerdo de Paz que debe debatir el Congreso. AsĆ, de a poco, esperarĆan quitarle posibilidades de Ć©xito al fast-track.
Ilustración: Vice-Staff http://pacifista.co/los-bienes-de-las-farc-una-prueba-de-fuego-para-el-fast-track/
