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La hoja de coca es el órgano principal del arbusto de coca". | EFE

La coca vista por la OMS: ¿se corregirá el error?

La prohibición misma de la coca ha generado trabas para estudiar de manera juiciosa sus usos, y los beneficios nutricionales de la planta.

Por: Isabel Pereira Arana, Sergio PérezOctubre 23, 2025

Los lugares de enunciación de la hoja de coca en el siglo XX han estado marcados por el desprecio, promovido directamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos de Naciones Unidas. En los años 50 y 60 afirmaban que la coca era un demonio social y que era la causa de degeneración en las sociedades andinas, tal como lo reconstruye el Dossier presentado por Bolivia para el proceso de revisión crítica que está en curso. Así que el borrador de informe del Comité de Expertos en Farmacodependencia (CEF) llega como una reivindicación, especialmente porque concluye que la hoja de coca no representa riesgos significativos a la salud humana. 

Sin embargo, la segunda conclusión es menos positiva, pues se afirma que la cocaína es fácilmente extraíble de la hoja de coca, planteando así una preocupación anticipada sobre las recomendaciones que pueda emitir el Comité. Si la apuesta del proceso de revisión crítica es retirar a la hoja de coca de las listas de control, o al menos moverla a una lista menos estricta, la discusión sobre extractabilidad será clave. 

El proceso de revisión crítica de la hoja de coca entró a una fase crucial, pues este informe de hallazgos científicos sobre la hoja de coca será la base de las recomendaciones que se emitan entre noviembre y diciembre de este año y que serán votadas en marzo de 2026 por la CND, y definirán los destinos de la coca en el sistema internacional de control de drogas. Este documento es el resultado de la combinación entre la evidencia científica disponible, los aportes de los Estados partes de las Convenciones y los informes de la sociedad civil. 

Si bien estamos ante un borrador, por su relevancia, en este espacio analizaremos el contenido del mismo, sus vacíos y omisiones y los escenarios que plantea para el proceso de re-clasificación.      

1.¿Qué es la hoja de coca?

La hoja de coca es el órgano principal del arbusto de coca. Está compuesta naturalmente por alcaloides – sustancias que son de preocupación internacional por el tráfico de drogas – , la ecgonina, la cocaína y otros alcaloides de ecgonina. En total, se han identificado más de 197 alcaloides en esta planta. La hoja de coca hace parte del género Erythroxylum, con más de 250 variedades. 

Sin embargo, desde los años 70s dos especies predominan: Erythroxylum coca y Erythroxylum novogranatense. Estas a su vez tienen diferentes variedades. El estudio explica que, aunque la composición química es similar, hay diferencias en la cantidad de los compuestos presentes en esta planta. Incluso, algunas plantas de coca no contienen cocaína. La presencia y cantidad de alcaloides varía según las especies y en particular la cocaína está presente en un rango entre 0.5% y 2.4%.  

2. El no tan fácil asunto de la extracción de cocaína

La relación entre hoja de coca y cocaína es inescindible, pues la mayoría de las especies de coca contiene cocaína. Sin embargo, lo que sí se puede separar es el análisis de la hoja de coca respecto a la producción de cocaína. En ese sentido, el CEF afirma que la conversión de la hoja de coca en una sustancia controlada no es una consecuencia necesaria. Más bien, la relación coca y cocaína, es que la producción de cocaína y otros alcaloides se obtiene a través de un proceso de extracción de estos compuestos de la hoja mediante disolventes. 

El documento sostiene que la extracción de pasta base de coca y la subsiguiente purificación de la pasta base en cocaína es fácil de realizar y no requiere experticia. Sin embargo, también reconoce que todos los productos que se utilizan para la extracción, con excepción del querosene, son sustancias controladas por las convenciones internacionales de drogas. En consecuencia, por más fácil que parezca el proceso, en la práctica no lo es. Además, está el asunto del volumen: para producir 1.5 kilogramos de pasta base de coca, que es el estado intermedio entre la hoja de coca y la cocaína, se deben utilizar más de 4.2 toneladas de hoja de coca fresca, una cantidad exorbitante.

Si bien en la votación en la CND seguramente habrá quienes prefieran no flexibilizar el control de la hoja por la preocupación de su extractabilidad, será crucial que los Estados que defienden este camino argumenten muy bien que la extractabilidad depende de precursores sujetos a fiscalización, y que además requiere volúmenes de hoja de coca que difícilmente serán comercializados en los usos legales. No estamos ante un escenario de poder sacar cocaína de unas pequeñas exportaciones de té de coca para el pequeño público que usa este tipo de productos.

3. Los usos de la coca hoy y el peleado reconocimiento por su valor nutricional

La prohibición misma de la coca ha generado trabas para estudiar de manera juiciosa sus usos, y los beneficios nutricionales de la planta. El estudio reconoce que existen dos principales vías de administración: mascado e infusión. El mascado de coca es una práctica milenaria cultural y religiosa de la región andino-amazónica, mientras que el consumo de hoja de coca mediante infusión se utiliza en estos mismos países con fines terapéuticos contra el mal de altura y otras enfermedades. También se reconoce el uso de hoja de coca mediante harina, que no es más que el producto de pulverizar hojas de coca secas. Sobre estas vías de administración se indica que en todos los casos hay una absorción de una cantidad de cocaína y otros alcaloides. Por ejemplo, se ha calculado que el consumo de una infusión de 1 gramo de hoja de coca puede representar la absorción del 33% de la cocaína presente, que se traduce en la absorción sanguínea de apenas 1 miligramo de cocaína. Esta es una dosis de cocaína mucho más baja de la que se estima al consumir cocaína recreativa vía nasal -entre 10 y 35 miligramos-. Sin embargo, la evidencia citada en el informe data de 2001, y muy seguramente habría que actualizar estos estudios para mejorar el conocimiento que se tiene al respecto.

Es verdaderamente potente que el informe reconozca bajo el lenguaje científico muchas de las propiedades que las comunidades indígenas andino-amazónicas conocen de esta planta por milenios. Se identificó que la hoja de coca posee propiedades antihipertensivas, antioxidantes, anti inflamatorias, anti cancerígenas, así como actividad estimulante, actividad antidiabética y actividad anorexígena -reduce el apetito-. A diferencia del mascado de tabaco, se concluyó que el mascado de coca no parece tener actividad cancerígena en la boca, ni representar daños en el ADN. 

Finalmente, sobre la dependencia al consumo de hoja de coca el informe indica que no existen estudios científicos en humanos, pero que los estudios etnográficos disponibles demuestran que no hay evidencia de síndrome de abstinencia o de patrones compulsivos de uso. Un estudio realizado en Perú con una población de 1.333 personas que mascaban coca concluyó que la prevalencia de consumo nocivo en los últimos 12 meses era virtualmente inexistente (0.1%).

4. El conocimiento indígena en la revisión crítica

Los parámetros de la OMS para este tipo de procesos limitan el tipo de evidencia que se considera válida. No obstante, para esta revisión crítica en particular, se agregó una sección sobre usos tradicionales, reconociendo que no se puede hablar de coca sin remitirse a las prácticas culturales de los pueblos indígenas andino amazónicos, pero recoge esta información a partir de evidencia científica y no directamente del conocimiento de los pueblos indígenas. Se limita al reconocimiento del uso de la hoja de coca como energizante, para aliviar el mal de altura, y para regular la temperatura del cuerpo, entre otros. Sin embargo es una sección corta, superficial, y que poco acude a las fuentes directas de conocimiento desde los pueblos indígenas. 

Pero detrás de las fuentes de este informe se esconde un dilema ¿qué se debe entender por evidencia científica disponible? ¿Solo se puede considerar aquella obtenida bajo el método científico occidental? Tales preguntas son más relevantes al detectar que el informe incluye escasas fuentes de pueblos indígenas y que este conocimiento tradicional puede salir de la escena y se corre el riesgo de que el proceso de revisión crítica omita por completo las cuestiones culturales, sociales y espirituales de la hoja de coca.

El proceso en curso no puede seguir repitiendo los errores del pasado, que instalaron décadas de estigmatización en contra de la coca, pero sobre todo, contra los pueblos indígenas que la usan. Ahora, la falta de inclusión de sus voces, constituye un riesgoso borramiento del conocimiento de quienes por siglos se han relacionado con la planta en sus usos rituales, ceremoniales, alimenticios y terapéuticos. En palabras de Jaime Díaz Noscué, autoridad indígena y actual alcalde de Toribío, “no existe pueblo Nasa si no existe hoja de coca. Por eso nosotros, desde nuestra cosmovisión indígena, hacemos un llamado a las organizaciones internacionales, sobre todo a quienes direccionan la política de drogas, el dar un tratamiento especial a esta hoja de coca que es tan fundamental para la existencia de nuestros pueblos ancestrales. La hoja de coca es medicinal, es alimenticia, es cultural, es nuevamente, repito, milenaria y es muy significativa para nuestra existencia.”

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