Poner el corazón en Palestina: un llamado a la acción
Dejusticia Octubre 16, 2025
| EFE
Dadas estas circunstancias horrorosas y condenables, poner el corazón en Palestina no es nunca más una metáfora, sino un llamado a hacer lo que podamos dentro de los confines de nuestro propio mundo. No podremos detener la ocupación, pero sí podemos ser solidarias con quienes están asediados por ella.![]()
Dadas estas circunstancias horrorosas y condenables, poner el corazón en Palestina no es nunca más una metáfora, sino un llamado a hacer lo que podamos dentro de los confines de nuestro propio mundo. No podremos detener la ocupación, pero sí podemos ser solidarias con quienes están asediados por ella.![]()
Raeda está cumpliendo años. Abed, su padre, me escribe temprano para decirme que espera poder celebrar este día. Sube una historia a su Instagram con la carita sonriente de su hija. Detrás de ella se ven las ruinas de lo que era Tal al-Hawa, un vecindario palestino ubicado al sur de Gaza. Abed y su familia tuvieron que desplazarse allí desde su ciudad, Deir al-Balah, para sobrevivir. Según la ONU, 1.9 millones de personas han sido desplazadas en Gaza, el 90 % de su población.
Dice el poeta bogotano Juan Pablo Rodríguez de Castro, cuando habla de vida y exterminio:
Se va la vida,
En destellos petróleos.
Abed se levanta todos los días a buscar agua y comida enlatada, de mercados improvisados en carpas, que sólo reciben dólares. Su tierra, presa de añoranzas geopolíticas y coloniales, ahora está en ruinas. Se va la vida, que se desmorona entre las ansias de gas y petróleo, un asunto clave en los intereses israelíes sobre Palestina por su abundancia.
“Estos son nuestros sueños”, dice Abed, mientras busca cómo sobrevivir junto a sus bebés y a su esposa, “ahora todos son sueños que no se vuelven realidad”. Al respecto, la poetisa palestina Fadwa Tuqan escribió en el siglo XX: Sólo quiero permanecer en su abrazo (…)/Para resucitar siendo hierba en mi tierra./ Resucitar siendo flor,/ Que deshoje un niño crecido/ En mi país.
