Informal Justice: the conflict resolution formula in areas that the FARC will vacate
Nicolás Torres July 18, 2016
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The Colombian State must build conflict resolution systems using what exists on the ground, and it must incorporate conflict resolution systems that are not State-based to its overall strategy.![]()
The Colombian State must build conflict resolution systems using what exists on the ground, and it must incorporate conflict resolution systems that are not State-based to its overall strategy.![]()
En la entrada anterior sostuve que hay otras polĂticas más importantes que el perdĂłn despuĂ©s de los acuerdos de paz, como el diseño de buenos mecanismos para solucionar conflictos. Es decir, mecanismos en los pueblos y en el campo de Colombia, aceptados por la comunidad, respetuosos de la ConstituciĂłn, que resuelvan rápidamente conflictos sobre riñas, lesiones, prĂ©stamos… Conflictos de la vida cotidiana en sociedad.
Para lograr este objetivo el Estado tiene que construir sistemas de soluciĂłn con base en lo que existe en los territorios e integrar los sistemas no estatales de resoluciĂłn de conflictos a la estrategia. En el paĂs, las Juntas de AcciĂłn Comunal (JAC) van a jugar un papel central en este propĂłsito.
En Colombia pasa algo que es comĂşn en muchos paĂses en donde el Estado es dĂ©bil: hay actores informales o actores armados ilegales que resuelven los conflictos de las personas. Esto pasa en paĂses como Pakistán, en donde las jirgas (unos comitĂ©s tradicionales) dirimen los conflictos en el noroccidente del paĂs. O ha pasado en mĂşltiples paĂses con conflictos armados internos, como Liberia, Costa de Marfil, India, Filipinas,… allĂ hay o hubo actores armados que resolvĂan los conflictos.
Por lo general, estos sistemas informales solucionan rápidamente los conflictos de una manera que a la gente le parece adecuada, ya sea porque hay un gran arraigo cultural de este sistema como en el caso de Pakistán o porque los grupos armados intentan satisfacer las expectativas de la gente para poder controlar el territorio. Sin embargo, la forma en la que lo hacen muchas veces viola los derechos humanos.
En Colombia también existen los sistemas de solución de conflictos administrados por actores armados. Están asentados en las regiones de mayor control guerrillero, en donde usualmente, su control del territorio ha sido más largo, y aún mayor en zonas rurales en donde la presencia del Estado es más precaria. En estas regiones los grupos armados y en particular las Farc han usado instituciones creadas por ley para servir como instancias de solución de conflictos. Estas son las JAC.
Las JAC son comitĂ©s conformados por lĂderes locales elegidos por las personas de la comunidad. Actualmente hay más de 40 mil juntas en el paĂs y en algunas regiones operan desde antes de 1960. Inicialmente fueron creadas para tramitar las demandas de estas comunidades al Estado pero en muchos lugares hacen más que eso. Por ejemplo, en zonas de control tradicional de las Farc como en la zona rural del Caquetá, resuelven conflictos y tienen la informaciĂłn básica sobre el uso de la tierra, quiĂ©n vive en la zona y a quĂ© se dedica. InformaciĂłn básica para el funcionamiento del Estado, que le ha servido a las guerrillas para gobernar estas zonas.
La estrategia de construcciĂłn de Estado en el post acuerdo del paĂs debe incorporar a las JAC a la polĂtica que se implemente, al menos en los municipios de control tradicional de las Farc en donde se van a priorizar las polĂticas pĂşblicas. Esta integraciĂłn debe enfrentar tres retos propios de estos sistemas informales.
El primero es que sean respetuosos de los derechos humanos. Estos sistemas generalmente violan derechos tan básicos como la vida o la integridad personal. Por eso sobre sus sanciones debe existir un lĂmite que proteja los derechos humanos.
Un segundo reto es la inconsistencia de estos sistemas, en el tiempo y en el territorio nacional. Las reglas que aplican pueden ser fácilmente cambiadas porque la mayorĂa de sistemas ni siquiera son escritos. Asimismo entre comunidades hay cambios en las normas que aplican. Por eso, la estrategia debe lograr cierta autonomĂa y diversidad de formas de soluciĂłn de conflictos dentro del marco constitucional.
El tercero reto es la pérdida de eficacia de los sistemas una vez se retira el actor armado que lo controla. Este es quizá el reto más grande. Los sistemas funcionan porque son aceptados y porque los actores que los administran tienen el poder de hacer cumplir las drásticas sanciones que aplican. Una vez se retiran los actores armados ilegales deben seguir siendo aceptados pero no pueden operar de la misma forma los castigos.
Tres ideas para enfrentar estos retos en el paĂs (en particular el Ăşltimo):
El primer vĂnculo entre los sistemas formales e informales puede ser de reconocimiento. Cada sistema debe reconocer y entender quĂ© normas incorpora el otro sistema, cuáles pueden seguir operando en el sistema informal y cĂłmo se pueden articular los dos. La guĂa debe ser maximalista, se deben aceptar la mayor cantidad de funciones y de formas de solucionar conflictos que sean compatibles con los derechos humanos. Esto permitirá que los sistemas informales sigan operando de la forma más parecida a como lo han venido haciendo.
El segundo vĂnculo debe ser de poder controvertir la decisiĂłn de los sistemas informales ante el sistema formal si hay un desacuerdo con la decisiĂłn. Se esperarĂa que llegaran pocas controversias en la medida que el sistema informal ya funciona en estas regiones. No obstante, es necesario dejar abierta la posibilidad para hacer un control más estricto sobre la garantĂa de derechos.
Tercero, trabajar articuladamente con una policĂa rural. El cumplimiento de normas es difĂcil si no hay un actor que pueda ejercer legĂtimamente la fuerza y haga cumplir las decisiones de las instituciones habilitadas para resolver conflictos.
El enlace entre la justicia del Estado y estos sistemas en el paĂs son las JAC. Son estas instituciones las que podrĂan asumir las competencias y brindar un camino para que solucionemos los conflictos no con las balas sino con palabras. Este parece ser un buen camino para tener sistemas de soluciĂłn de conflictos en el territorio, que sean rápidos, aceptados por la comunidad y constitucionales.
Vea la primera parte de este especial: Después del conflicto, perdonar no será lo fundamental: lecciones desde Sierra Leona
Nota: La última entrada de esta serie la voy a dedicar al caso de la reactivación económica en el posconflicto. Será una reflexión a partir del caso de Ruanda.
