The Decree Law of Indigenous People’s Reparations
Natalia Orduz December 20, 2011
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A new law regarding reparations and restitution of territorial rights gives fresh air to the rights of Colombian indigenous peoples.![]()
A new law regarding reparations and restitution of territorial rights gives fresh air to the rights of Colombian indigenous peoples.![]()
El año 2012 comenzará con una nueva pieza jurÃdica que le dará un poco de oxÃgeno al carácter pluriétnico y multicultural de la nación que describe nuestra Constitución. Se trata del Decreto Ley 4633 del 9 de diciembre de 2011, de reparación y restitución de tierras para pueblos y comunidades indÃgenas. El Decreto, que reconoce la Ley de Origen, el Derecho Mayor y el Derecho Propio, que repara daños culturales y al territorio, y se compromete con medidas integrales y colectivas para la pervivencia de los pueblos indÃgenas no es un regalo de navidad, ni cayó del cielo. Es el resultado de un año de intenso trabajo, largas discusiones y creativas superaciones a permanentes estancamientos y riesgos del proceso.
El Presidente de la República sentenció a muerte la Ley de VÃctimas cuando radicó el Proyecto de Ley en el Congreso sin consultarlo previamente con pueblos indÃgenas y comunidades afrocolombianas, grupos expuestos y afectados por la violencia de forma desproporcionada. La Corte declararÃa la Ley inconstitucional. Entonces, por solidaridad con las vÃctimas, las organizaciones indÃgenas y afrocolombianas asumieron la alternativa –riesgosa y controvertida- de que en la ley de vÃctimas se facultara al Presidente a expedir Decretos con fuerza de Ley para pueblos indÃgenas y comunidades afrocolombianas.
Las organizaciones indÃgenas de la Mesa Permanente de Concertación a lo largo de su propio proceso de consulta acogerÃan una postura que revolucionarÃa –en el sentido innovador de la palabra- la forma de hacer reivindicaciones en derechos, y en sentido mecánico, el proceso mismo. Se prepararon polÃtica y jurÃdicamente y tomaron la iniciativa en cada paso.
Presentaron las reglas de juego sobre las que cimentarÃan el proceso de consulta de esta norma. Los conceptos de reparación, desplazamiento, daños y otros se tejerÃan desde la mirada indÃgena. Las causas de las violaciones se expandirÃan a lo que los indÃgenas han repetido hasta el cansancio y sin cansarse, y que la Corte Constitucional también reconoció hace dos años: no solo es el conflicto armado el que tiene al borde de desaparecer a los pueblos en Colombia. También son responsables de este riesgo, los intereses y actividades legales sobre los territorios y recursos de los indÃgenas, que se aprovechan del conflicto para prosperar o generan más daños –ambientales y culturales, entre otros-, al estar en medio del fuego cruzado.
Las organizaciones presentaron la metodologÃa que llevarÃa la norma a las pueblos en las regiones del paÃs, y luego una propuesta de articulado del Decreto mismo. El gobierno elaboró la suya. A mitad de año, una comisión técnica del gobierno y otra de los indÃgenas se reunieron durante un mes, todos los dÃas, todo el dÃa a conciliar una sola propuesta que se discutirÃa en las regiones, como finalmente se hizo.
El gobierno, por su parte, inauguró una actitud que no se veÃa en la última década. Dialogó en el plano de los argumentos y con la intención de llegar a acuerdos. Solo a última hora, un sismo al interior del gabinete casi derrumba lo construido. Carteras que habÃan estado ausentes a lo largo del año, pero que habÃan sido invitadas por el Ministerio del Interior, aparecieron el último dÃa de negociación con objeciones de fondo que daban en la yugular de lo que se habÃa conciliado y consultado.
Minas temió que las reparaciones previstas atropellaran la locomotora minera. Irónico. Como si los pájaros dispararan a las escopetas. Sugirió que todo lo que pudiera afectar su terreno se tratara en la reforma al Código Minero. ¿ProponÃa que los Derechos Humanos se regularan en cancha minera? Ambiente compartió varias objeciones de Minas y no aceptó las medidas consultadas de reparación a los daños al territorio, ni los mecanismos previstos de análisis a las licencias ambientales y sus impactos en los pueblos indÃgenas.
Finalmente, el texto llegó a SecretarÃa JurÃdica de Presidencia que lo revisó solo con lentes jurÃdicos. La legitimidad del proceso, la fuerza de los argumentos y la constitucionalidad del texto lo blindaron de la mayorÃa de las objeciones tardÃas. Y el Decreto fue firmado por el Presidente.
El Decreto definitivamente es para mostrar. Pero también es para cumplir. Como forma de reparación, el gobierno se comprometió a combatir las verdaderas causas que amenazan la existencia misma de los pueblos indÃgenas. Que este espÃritu inspire a todo el gabinete, entes territoriales, jueces y todos los competentes, y no solo tengamos que celebrar una nueva norma, sino un paso en la reversión real del exterminio fÃsico y cultural de los pueblos indÃgenas del paÃs.
