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El objetivo es limitar el aumento de la temperatura media global a un máximo de 1.5 ºC para 2030.

El objetivo es limitar el aumento de la temperatura media global a un máximo de 1.5 ºC para 2030. | Dejusticia

Calentando motores para la COP 30: así vivimos la primera Semana del Clima 2025 en Panamá y el encuentro de la sociedad civil

Se necesita más ambición climática, justicia territorial y sinergias entre biodiversidad y cambio climático. Hay preocupación sobre la meta de limitar el aumento de la temperatura media global a un máximo de 1.5 ºC para 2030. La sociedad hizo llamados importantes.

Por: DejusticiaJulio 18, 2025

Estuvimos participando de la primera semana del clima de 2025, que se realizó en Panamá entre el 19 y 23 de mayo. El encuentro, titulado «Diálogos para la ambición y la implementación», tenía como propósito hacer un llamado urgente a la materialización de la acción climática y la necesidad de incluir estrategias que permitan acelerar los esfuerzos si se espera cumplir con el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media global a un máximo de 1.5 ºC para 2030, tal como se acordó en el Acuerdo de París en 2015.

Las Semanas Regionales del Clima son una serie de eventos organizados por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) para impulsar el diálogo entre países previo a las Conferencias de las Partes (COP), que son reuniones anuales para ponerse de acuerdo sobre cómo cuidar el planeta. La próxima COP 30 ocurrirá en noviembre en Brasil, así que ya estamos calentando motores. 

La CMNUCC recordó en Panamá que la COP30 debe ser un espacio para presentar resultados por parte de los Estados Parte, definir acciones concretas para cumplir con los propósitos y fortalecer la agenda de adaptación.  


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Cinco hechos que nos llamaron la atención

El multilateralismo, puesto a prueba: tras la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París y las críticas directas del presidente Trump, tanto al contenido de los acuerdos como a la diplomacia climática, la COP30 enfrenta un nuevo reto: defender la legitimidad de estos espacios con resultados. Así lo dejó ver el secretario ejecutivo de la United Nations Framework Convention on Climate Change (UNFCCC), Simon Stiell, quién afirmó: “Si queremos mantener la confianza en el multilateralismo como herramienta para luchar contra el cambio climático, debemos pasar a la práctica”.

América Latina y Colombia estuvieron presentes: además de la presencia de una amplia delegación brasileña, porque ostenta la presidencia y son sede de la COP30 en noviembre, la Semana del Clima contó con la participación de representantes de los gobiernos de Colombia, México, Panamá y Honduras, quienes compartieron experiencias locales y discutieron sobre hojas de rutas posibles para la integración regional en el contexto de la acción climática. 

La ministra de ambiente de Colombia, Lena Estrada, hizo un llamado a la descentralización del financiamiento climático, el reconocimiento del conocimiento ancestral de pueblos indígenas y comunidades locales como parte de la acción climática y la necesidad de promover otra perspectiva ética del desarrollo que no deje por fuera la vida y el territorio.  

Las sinergias entre clima y naturaleza: posterior a la pasada COP16 en Cali, durante esta Semana del Clima, Colombia (actual presidente de la Conferencia de Biodiversidad) presentó su propuesta de sinergias entre biodiversidad y cambio climático. La crisis planetaria incluye diferentes problemas ambientales como la pérdida de biodiversidad, la contaminación, la desertificación y el cambio climático. Sin embargo, a la fecha, todas estas problemáticas se abordan de manera separada con acuerdos y agendas internacionales de negociación independientes. Esto genera dificultades por dispersión de acciones y recursos, además de la duplicidad de acciones en los territorios. 

Es por lo que la ministra de ambiente de Colombia, Lena Estrada, propuso incluir un punto específico entre cambio climático y biodiversidad como mensaje latinoamericano en la COP30. Esta apuesta se vincula también con el llamado que hizo el gobierno de Panamá en el mismo sentido.


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Las NDCs de “nueva generación”: las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) son documentos oficiales que cada país elabora para establecer cómo planea reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para contribuir a la meta global de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C. 

Para la próxima COP30, se espera que los 195 países parte del Acuerdo de París presenten su tercera ronda de contribuciones, las cuales deberán ser más ambiciosas y podrían ser la última oportunidad para alinear al mundo hacia el cumplimiento del objetivo.  Sin embargo, según un balance realizado por la organización Transforma Global, apenas 18 de 195 países han presentado la actualización de sus NDC. De estos, sólo 6 son países en vía de desarrollo y 3 son latinoamericanos (Brasil, Ecuador y Uruguay).  Colombia está pendiente de presentar.

Por lo que existe preocupación por un posible retraso o incumplimiento en la entrega. Se esperaría que para septiembre se cuente con las nuevas NDC radicadas, para que la ciudadanía las conozca y realice veeduría a sus países en materia climática, previo a la COP.

El mercado y la tecnología como claves de innovación y aceleración: se conversó sobre el uso de la tecnología para acelerar la implementación de las NDC, la participación del sector privado, la implementación de tecnologías emergentes, la descarbonización industrial, los sistemas energéticos y la inteligencia artificial para la acción climática.

El retiro de la sociedad civil

Paralelo a las conversaciones de alto nivel entre los Estados, la sociedad civil latinoamericana realizó varios encuentros para definir agendas comunes de cara a la próxima COP 30 en Belém, Brasil. Uno de ellos fue el retiro de organizaciones de la sociedad civil climática de América Latina, organizado por Transforma Global en la Ciudad de Panamá, en el que Dejusticia participó junto a otras 46 organizaciones de la región. 

Durante dos días, dialogamos sobre temas estratégicos como la financiación, el fortalecimiento de la agenda de adaptación, y el análisis de las deudas y los desafíos regionales para lograr la meta global de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C. También se socializaron demandas relacionadas con la COP 30, como la necesidad de que la presidencia de la conferencia, en cabeza de Brasil, incentive a los países a entregar sus NDC a más tardar en septiembre; y mejorar la articulación entre las agendas de clima y biodiversidad.

Algunos de los puntos en común fueron que no puede haber transformación sin el involucramiento real de quienes habitan los territorios y que la transición energética no puede limitarse a sustituir fuentes de energía fósil por tecnologías renovables. Implica repensar el modelo económico dominante, cuestionar los patrones de consumo, pensar en la transición laboral y reconversión económica de las comunidades que hoy siguen siendo dependientes de estas industrias.

Así mismo, estamos de acuerdo en que es imperioso que, en un contexto de profundas desigualdades energéticas, la transición justa asegure el acceso equitativo, seguro y sostenible a la energía como un derecho, no como un privilegio, y desde ese punto de vista, debe priorizar la seguridad energética del presente y del futuro, de tal forma que se reduzca la dependencia de los combustibles fósiles, se frenen nuevas licencias o exploraciones de combustibles fósiles en la región y evitar incurrir en grandes inversiones en infraestructura que serán activos varados en pocos años.

Además, se lanzó la campaña regional “SíLATimos: Acción climática latinoamericana”, que busca posicionar a Latinoamérica como líder en la acción climática global y como una región donde las transiciones necesarias pueden gestarse. Discutimos en torno a la necesidad de construir una narrativa latinoamericana de la transición energética que supere la polarización y los falsos dilemas que hoy frenan el cambio. Buscamos delinear un marco común que, con autonomía y justicia, ponga en el centro a las comunidades, los derechos, las salvaguardas y los recursos naturales, haciendo posible una transición alineada con nuestra realidad.

Con estas discusiones vamos ¡rumbo a la COP 30!

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