
"Las comunidades campesinas disputan con voz propia". | EFE
Los campesinos y la reforma agraria: ¿protagonistas invisibles de la discusión global?
Por: Carlos Quesada | Junio 25, 2026
“Mi invisibilidad no se debe a una alteración bioquímica de mi piel.
La invisibilidad a la que me refiero
se produce a causa de una peculiar predisposición
de los ojos de aquellos a quienes trato”
Ralph Ellison
Para enfrentar los problemas más apremiantes de la humanidad se han creado instancias globales y se han celebrado eventos multilaterales donde académicos expertos, representantes de los Estados y miembros de la sociedad civil realizan notables esfuerzos por atenderlos. Sin embargo, a pesar de los intentos de hacer estos diálogos incluyentes, hasta hace muy poco el campesinado estaba totalmente ausente de este tipo de discusiones. Bajo ciertas miradas había pocos incentivos para vincularlos a las conversaciones globales: solo se les veía como depredadores, contaminadores o cultivadores improductivos, sujetos sin mayor agencia política y a menudo asociados con distintas formas de ilegalidad.
La reforma agraria también estaba excluida de espacios multilaterales e instancias globales. En las últimas décadas del siglo XX, muchos la redujeron a un enfoque de industrialización agrícola, haciendo que se viera como una enemiga de la conservación. Para hacer la reforma agraria había que acabar los bosques, mecanizar el arado y comprar pesticidas. En lo político la reforma agraria se asoció con experiencias autoritarias, se afirmó que solamente las dictaduras eran capaces de redistribuir la tierra, obviando la importancia que tienen estas reformas para la consolidación de las democracias y las experiencias democráticas de reforma. Bajo estos prejuicios, la discusión sobre la reforma quedó marginada y se invisibilizaron sus vínculos con la conservación de la agrobiodiversidad y con la democracia política.
Con la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos de 2018, este panorama empezó a cambiar, al menos en parte. Hoy se abren cada vez más espacios donde la pregunta por el campesinado es central; y donde no lo es, las comunidades campesinas disputan con voz propia la representación de sus intereses. Esto pareciera confirmar que la invisibilidad internacional del campesinado nunca fue una propiedad suya, sino una predisposición en la mirada de los actores internacionales. Con la esperanza de que la reforma agraria recorra ese mismo camino, de la invisibilidad al centro de la discusión global, en esta edición del boletín internacional queremos llamar la atención sobre el rol que debe tener de la cuestión agraria en los debates globales.
En el primero de nuestros artículos Carlos Olaya hace una cuidadosa y amena síntesis de los límites y las oportunidades que generó la ICARRD+20 —la conferencia mundial sobre reforma agraria que se celebró en febrero de este año en Cartagena, Colombia— para poner al mundo a hablar de reforma agraria.
En el segundo, en un trabajo colectivo en el que contamos con la participación de José Ignacio Torres, estudiante de maestría de la Universidad de la Sorbona, intentamos aproximarnos a algunos de los cambios que está teniendo el panorama de la cooperación internacional con Colombia con la aparición de China en el panorama regional. El artículo examina el rol que tiene la cooperación en materia agrícola y explora la relación de los esquemas de cooperación china con el respeto de los derechos humanos.
Así como la invisibilidad del campesinado nunca estuvo en el campesinado sino en los ojos que lo miraban, esperamos que estas páginas ayuden a entrenar otra mirada. Una que entienda el rol crucial que tiene la reforma agraria dentro de las preocupaciones globales compartidas.
