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| EFE

El momento del Sur Global: Aprovechar el 2025 para transformar el multilateralismo

Con la FfD4 en Sevilla, la COP30 en Belém y el G20 en Johannesburgo, el Sur Global tiene la oportunidad de liderar la lucha por un sistema global más justo, defendiendo la justicia económica, climática y social en un mundo fracturado por rivalidades geopolíticas.

Por: Sergio Chaparro HernándezSeptiembre 1, 2025

En un mundo fracturado por rivalidades geopolíticas, donde las grandes potencias alzan muros y la desconfianza amenaza con desmantelar lo que queda del orden global, tres eventos en 2025 emergen como faros de esperanza para un multilateralismo que muchos consideran al borde del colapso. La Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiamiento para el Desarrollo (FfD4) en Sevilla, la 30.ª Conferencia de las Partes (COP30) en Belém, Brasil, y la Cumbre del G20 en Johannesburgo, Sudáfrica, no son solo citas diplomáticas; son arenas donde el Sur Global puede buscar mejores términos en su negociación con el resto del mundo. Los presidentes de España, Brasil y Sudáfrica —Pedro Sánchez, Luiz Inácio Lula da Silva y Cyril Ramaphosa— han captado la magnitud de este momento, llamando a encontrar un terreno común en un mundo fragmentado.

En un contexto donde Estados Unidos ataca abiertamente el multilateralismo y Europa prioriza el gasto en defensa sobre la cooperación internacional, el Sur Global debe aprovechar su acceso a mercados, materias primas y soberanía regulatoria para exigir un sistema global más justo. Los países más grandes del Sur, como Brasil, India, Sudáfrica e Indonesia (que están agrupados en los BRICS, y cuya cumbre se realizó este año en Brasil), deben liderar, integrando a países medianos y pequeños en una estrategia conjunta de desarrollo orientada a superar su rol subordinado en la economía global.

Un multilateralismo bajo asedio

El multilateralismo enfrenta una crisis existencial. Estados Unidos, bajo la administración de Trump, ha intensificado su rechazo a las instituciones globales, con acciones como la desfinanciación de organismos internacionales y la clausura de iniciativas como su oficina de diplomacia climática. En Europa, los líderes, atrapados en crisis internas y preocupaciones de seguridad, han declarado que los recursos para la cooperación internacional son limitados, priorizando el gasto en defensa.

Este repliegue de las potencias tradicionales ha creado un vacío que el Sur Global —los países de África, América Latina, Asia y Oceanía, históricamente marginados— puede llenar con una visión transformadora. Las demandas de la sociedad civil, articuladas en pronunciamientos para la FfD4, la COP30 y el G20, ofrecen una hoja de ruta para una agenda unificada.

Conferencia de Financiamiento para el Desarrollo en Sevilla: Un grito por justicia financiera

La FfD4, que se celebró en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio de 2025, fue un momento decisivo para reformar un sistema financiero global que perpetúa desigualdades y margina al Sur Global. La sociedad civil planteó una agenda transformadora basada en las siguientes prioridades:

  • Convención de la ONU sobre Cooperación Tributaria Internacional: Respaldo a una convención que elimine sesgos de género, combata flujos financieros ilícitos y acabe con la carrera hacia la baja en impuestos corporativos, incluyendo un sistema público de reporte país por país (CBCR) y un registro global de beneficiarios finales.
  • Convención de la ONU sobre Deuda Soberana: Un proceso intergubernamental para facilitar la cancelación y reestructuración de deudas insostenibles, priorizando servicios públicos sobre pagos a acreedores.
  • Sistemas fiscales transformadores: Políticas fiscales progresivas y de género que rechacen la austeridad y financien protecciones sociales universales, salud (incluyendo derechos reproductivos) y educación inclusiva.
  • Democratización de la gobernanza global: Reforma de las instituciones financieras internacionales para alinearlas con los derechos humanos, aumentando la representación del Sur Global y eliminando vetos de facto.
  • Regulación financiera global: Mecanismos bajo el ECOSOC para regular actores financieros transnacionales, como agencias de calificación crediticia, y explorar una agencia pública de calificación crediticia.

Aunque el Compromiso de Sevilla finalmente adoptado se quedó corto en incorporar varias de estas propuestas, se trata de un punto de partida adoptado por consenso por todos los Estados, con excepción de Estados Unidos. La tarea ahora es demandar el cumplimiento de dichos compromisos y exigir, más allá de Sevilla, un sistema financiero que coloque a las personas y el planeta en el centro, sentando las bases para una cooperación equitativa.

COP30 en Belém: La Amazonía como epicentro de la justicia climática

En noviembre de 2025, la COP30 en Belém, Brasil, colocará al Sur Global en el centro del debate climático, marcando el décimo aniversario del Acuerdo de París. Brasil, como anfitrión, tiene la oportunidad de defender el principio de máxima ambición en un mundo que se mueve peligrosamente hacia el negacionismo climático. Algunas de las demandas de sociedad civil incluyen:

  • Financiamiento climático basado en CBDR: Exigir transferencias, no préstamos, basadas en la responsabilidad histórica del Norte Global, cumpliendo la meta de 1.3 billones de dólares anuales para 2035 que plantea la ruta Bakú a Belén.
  • Justicia reparativa: Financiamiento climático como obligación reparativa, priorizando a comunidades indígenas y marginadas que enfrentan los peores impactos del cambio climático.
  • Rechazo al extractivismo verde: Prohibir políticas que perpetúen la explotación de recursos naturales bajo el pretexto de la transición verde.
  • Fortalecimiento de la adaptación y pérdidas y daños: Fortalecer los planes nacionales de adaptación (NAPs) y el Mecanismo de Varsovia para Pérdidas y Daños, con financiamiento específico para comunidades vulnerables.
  • Participación inclusiva: Garantizar espacios seguros y financiación directa para comunidades indígenas, mujeres y grupos de base, limitando la influencia de lobbies corporativos.
  • Tratado contra combustibles fósiles: Avanzar en un tratado global para frenar la expansión de combustibles fósiles, promoviendo una transición energética justa.

Brasil y otros países de la región pueden liderar esta agenda, integrando a América Latina en una estrategia regional que proteja ecosistemas vitales y condicione el acceso a los recursos de la región a compromisos climáticos concretos, complementando las reformas financieras de la FfD4. Un pacto regional verde que aproveche las sinergias y las fortalezas entre países para crear un ecosistema de innovación y cooperación regional, puede ser un buen punto de partida.

G20 en Johannesburgo: El Sur toma el timón

La Cumbre del G20 en Johannesburgo, del 22 al 23 de noviembre de 2025, bajo la presidencia de Sudáfrica, será el cierre de un año de oportunidades multilaterales. Con la Unión Africana como miembro permanente, Sudáfrica puede liderar una coalición que integre a países africanos medianos y pequeños, como Kenya y Ghana, en una estrategia conjunta de desarrollo. Bajo el lema “Solidaridad, Igualdad, Sostenibilidad,” la presidencia sudafricana, según su documento de discusión oficial, prioriza objetivos que complementan las demandas de la FfD4 y la COP30, alineándose con un llamado a la acción de la sociedad civil:

  • Abordar debilidades estructurales de los países en desarrollo: Promover la industrialización y el empleo en países del Sur, integrando a países más pequeños en cadenas de valor globales para reducir desigualdades.
  • Reducir el costo del financiamiento y garantizar que existan recursos suficientes para bienes públicos globales: El G20 debe dar pasos decididos en temas de cancelación y reestructuración de las deudas y reformar las instituciones financieras internacionales para asegurar una mayor inclusión. Debe asegurar que iniciativas como Gavi, el Fondo Mundial y el Fondo para Pandemias estén plenamente financiadas, con colaboración para maximizar el impacto.
  • Lucha contra la desinformación: Dotar a organizaciones internacionales de recursos para combatir información falsa sobre bienes públicos globales, como la salud, fortaleciendo la confianza en el multilateralismo.
  • Preparación ante pandemias: Implementar el Acuerdo sobre Pandemias de la OMS, adoptado en 2025, para garantizar una respuesta equitativa ante futuras amenazas.
  • Transparencia y rendición de cuentas: Empoderar a los ciudadanos para rastrear flujos financieros, combatiendo la corrupción y fortaleciendo la cooperación internacional al respecto.
  • Acceso equitativo a la tecnología: Promover la transferencia de tecnología para apoyar la innovación en salud, energía limpia y digitalización en el Sur Global.

Sudáfrica puede liderar una agenda que consolide los avances de la FfD4 y la COP30, en particular en lo que tiene que ver con comprometer a los países del G7 con agendas transformadoras. Una agenda que entienda que los países del Sur Global solo encontrarán creíble la promesa de un desarrollo bajo en carbono y resiliente al clima, en la medida en que exista un entorno internacional propicio y tengan las herramientas para transitar por esta senda sin sacrificar sus propias necesidades.

El poder del Sur Global: Unidad como esperanza

En un mundo fracturado por la rivalidad geopolítica, la unidad del Sur Global es  clave para salvar el multilateralismo. El ejemplo del liderazgo del Grupo Africano y la unidad del bloque del G77 para sentar al resto del mundo a negociar una Convención Marco de Cooperación Tributaria Internacional en los próximos años, es una muestra de lo que puede lograr el Sur Global cuando camina hacia el mismo lado. El acceso a mercados en expansión, el control de materias primas esenciales y la soberanía para establecer regulaciones domésticas son fortalezas del Sur Global que pueden ser apalancadas en las negociaciones globales.

2025: El amanecer de un nuevo multilateralismo

El 2025 puede ser un punto de inflexión para la agenda multilateral en temas de justicia económica. La FfD4, COP30 y el G20 son oportunidades para que el Sur Global demuestre que el multilateralismo puede ser reinventado. En Sevilla, aunque no con la ambición esperada, se avanzó en compromisos multilaterales para alinear los flujos financieros con la agenda de desarrollo y proteger el espacio fiscal para la garantía de los derechos humanos. En Belém, el Sur Global puede defender una agenda climática de justicia y equidad bajo el principio de responsabilidades compartidas pero diferenciadas, y Brasil podría dar ejemplo sentando las bases de un pacto regional verde. En Johannesburgo, el Sur Global debe consolidar estas visiones frente a los países del G7, avanzando en una visión conjunta sobre el tipo de arquitectura financiera global que pueda promover el desarrollo sostenible, la resiliencia climática y la garantía de los derechos. En tiempos inciertos y de erosión del multilateralismo, es hora de que el Sur Global haga historia.

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