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La ciudadanía llega a esta segunda vuelta sin haber podido contrastar las visiones de país de los candidatos en escenarios de debate público. | EFE

Carta abierta a los candidatos a la Presidencia de la República de Colombia

De cara a la segunda vuelta presidencial entre Iván Cepeda y Aberlardo de la Espriella, les hacemos cinco llamados para estos días decisivos y para el país que vendrá después del 22 de junio.

Por: Junio 19, 2026

Señores

Iván Cepeda Castro

Abelardo de la Espriella Otero

Reciban un cordial saludo.

Colombia necesita liderazgos capaces de reconocer la diferencia, tramitar el disenso y construir desde aquello que nos une. Con esa convicción, desde la Alianza por la Democracia nos dirigimos a ustedes porque creemos que la democracia se fortalece cuando ideas distintas pueden coexistir, debatirse y aportar a un propósito compartido.

La ciudadanía llega a esta segunda vuelta sin haber podido contrastar las visiones de país de los candidatos en escenarios de debate público. Esa ausencia de debates limitó el derecho de las y los colombianos a un voto informado y privó al país de una deliberación necesaria para la democracia. Más que asignar responsabilidades, queremos dejar constancia de esa pérdida e invitar a quien resulte electo a abrir, desde el inicio de su gobierno, espacios amplios de deliberación pública.

En este contexto, les hacemos cinco llamados para estos días decisivos y para el país que vendrá después del 22 de junio.

  1. Desescalar el lenguaje. El tono de esta campaña ha alcanzado niveles de agresividad cuyos efectos van mucho más allá de la competencia electoral: el lenguaje que descalifica, estigmatiza o deshumaniza al adversario —y de manera particular el que se dirige contra la institucionalidad y quienes la representan— erosiona la confianza ciudadana y abre la puerta a que la violencia verbal se convierta en violencia física. Las palabras de quienes aspiran a la Presidencia tienen un peso excepcional; por ello, sus palabras y las de sus campañas deben contribuir activamente a reducir la confrontación y promover una conversación pública respetuosa.
  2. Respetar las reglas del juego y reconocer los resultados. El proceso electoral colombiano cuenta con salvaguardas institucionales que han garantizado, elección tras elección, que el voto de la ciudadanía se cuente y se verifique. Les pedimos un compromiso explícito con el respeto a los resultados que declaren las autoridades electorales, con la pedagogía hacia sus electores sobre las etapas del proceso —incluida la diferencia entre el preconteo y el escrutinio— y con el trámite de cualquier inconformidad exclusivamente por las vías institucionales. Sembrar dudas infundadas sobre el proceso no debilita a un adversario: debilita la casa común.
  3. Asumir la corresponsabilidad sobre el país que viene. El 22 de junio, gane quien gane, Colombia seguirá siendo un país polarizado y con heridas abiertas. Ese país no se reconstruye solo, ni lo reconstruye un solo sector: somos todos corresponsables de su construcción, y esa responsabilidad empieza por quienes obtendrán, uno como Presidente y otro como líder de una porción enorme del electorado, la mayor capacidad de influencia sobre el ánimo nacional. Les pedimos preparar a sus equipos y electores para ese día: para ganar sin humillar y perder sin desconocer.
  4. Prácticas de buen gobierno. El compromiso con la democracia no termina el día de la elección. Quien resulte electo gobernará para todas y todos los colombianos. Eso se expresa en el respeto a las instituciones, a la independencia de los poderes públicos y a las reglas del juego democrático, en la transparencia y la rendición de cuentas a la ciudadanía, y en la garantía de los derechos humanos y de las libertades, sin distinción de cómo piensan ni de cómo votaron. Y se expresa también en la forma de tramitar las transformaciones: la Constitución de 1991 es el marco de lo común que nos permite disentir sin destruirnos.
  5. Proteger la libertad de prensa. La libertad de prensa es indispensable para la democracia: sin periodistas que puedan informar, investigar y preguntar sin miedo, la ciudadanía pierde la posibilidad de votar informadamente y de exigir rendición de cuentas. Las 59 agresiones relacionadas con el cubrimiento de las elecciones contra periodistas registradas por la FLIP entre enero y mayo de 2026 —un aumento del 227 % frente a 2022— reflejan la gravedad del momento. Este proceso electoral ha estado marcado por amenazas, intimidaciones e incluso asesinatos que buscan imponer el miedo y la autocensura. Resulta especialmente preocupante que más de un tercio de esas agresiones provengan de actores institucionales y figuras públicas. Les pedimos condenar toda violencia contra la prensa, abstenerse de estigmatizar a periodistas y medios, y garantizar un ejercicio libre, seguro e independiente del periodismo en todo el país.

Nuestra disposición

La Alianza por la Democracia nació con la vocación de tender puentes. Somos una alianza amplia, ideológicamente plural y diversa, no partidista, que reúne a 60 organizaciones e impulsa una acción colectiva desde la sociedad civil para fortalecer la democracia y el Estado Social de Derecho. Nos guían unos mismos principios: un país para todos y todas; la democracia como camino y compromiso; el Estado Social de Derecho y la Constitución de 1991 como pilares; el rechazo a los autoritarismos; y la defensa del disenso, de las elecciones libres, de la vida y de la acción no violenta.

Con esa brújula hemos desplegado, durante todo este ciclo electoral, una estrategia nacional que promueve la integridad electoral y la participación electoral informada y comprometida con los principios democráticos. Hoy, en este momento decisivo, nuestra capacidad colectiva está a disposición del país y de quien resulte electo, para lo que Colombia necesite: espacios de diálogo, construcción de consensos y cuidado de la convivencia democrática.

Con respeto y convicción democrática,

Alianza por la Democracia


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