Amazon, subject of rights
CĂ©sar RodrĂguez Garavito April 13, 2018
CRG_Columna_Amazonia |
Recognizing that the Amazon has rights means that all citizens, regardless of whether you are from the region, can demand its protection—even before the courts.![]()
Recognizing that the Amazon has rights means that all citizens, regardless of whether you are from the region, can demand its protection—even before the courts.![]()
Last week, the Colombian Supreme Court of Justice ruled “one of the most robust environmental rulings that a court has issued in the world” as Michael Gerrard, director of the Sabin Center on Climate Change at Columbia University, called it. The sentence rules in favor of the 25 children and young people who, supported by Dejusticia, demand that the national government fulfills its promise to stop deforestation in the Amazon, the main cause of climate change in Colombia.
Si la AmazonĂa es el pulmĂłn del planeta, la deforestaciĂłn es su cáncer silencioso. SegĂşn cifras del Ideam, el tumor viene expandiĂ©ndose. En 2016, contra la promesa del Gobierno, la tala del bosque aumentĂł 44% a nivel nacional.
El fallo tiene varias novedades. Me detengo en una que he defendido en esta columna hace algunos años e incorporamos en la tutela que la Corte aceptĂł. Se trata de reconocer que la naturaleza, en este caso la AmazonĂa, es sujeto de algunos derechos.
ÂżUn pulmĂłn con derechos? Suena insĂłlito, pero el fallo de la Corte tiene antecedentes y bases sĂłlidos. No sĂłlo las numerosas leyes que protegen a los animales contra la crueldad alrededor del mundo, sino tambiĂ©n las normas y fallos que otorgan derechos a algunos rĂos (como el Ganges en India, el Whanganui en Nueva Zelanda y el Atrato en Colombia) y ecosistemas (como el parque Te Urewera en Nueva Zelanda).
En otra columna explicaba las razones jurĂdicas y Ă©ticas para otorgar algunos derechos a entidades naturales, asĂ como se han reconocido derechos a entidades intangibles como las empresas y las organizaciones. AquĂ me concentro en las consecuencias de ese reconocimiento, que van a ser importantes para que el Gobierno cumpla la orden de la Corte de implementar su promesa contra la deforestaciĂłn en los prĂłximos cuatro meses.
El ministro de Ambiente precisĂł acertadamente uno de los impactos cuando anunciĂł que acatarĂa el fallo. “Hay algo muy positivo en esa sentencia y es que el bioma de la AmazonĂa es sujeto de derechos. (…) Hay un planteamiento que me parece excepcional y es que esta es una responsabilidad de todo el Estado, pero más que el Estado, es una responsabilidad de la sociedad colombiana”, dijo Murillo.
Reconocer que la AmazonĂa tiene derechos (por ejemplo, a la supervivencia y la integridad) es decir que todos los ciudadanos podemos exigir su protecciĂłn, incluso ante los tribunales, sin importar si somos habitantes de la regiĂłn. Es más: no hace falta mostrar que la deforestaciĂłn afecta los derechos de seres humanos porque, en sĂ misma, ella viola los derechos de una entidad (la AmazonĂa) que los tiene.
Otra de las novedades más alentadoras del caso es el apoyo entusiasta y masivo que ha recibido de miles de jĂłvenes de todo el paĂs, a quienes invitaremos ahora a construir el Pacto Intergeneracional por la AmazonĂa que ordena la Corte Suprema, en colaboraciĂłn con otras comunidades y actores. Ellos y ellas son quienes sufrirĂan los peores impactos del cambio climático. Y quienes serán los protagonistas de una plataforma de redes sociales y medios de comunicaciĂłn que estamos construyendo para darle seguimiento al fallo y evitar que se quede en el papel.
