Concealing hunger statistics
CĂ©sar RodrĂguez Garavito August 5, 2016
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There are two ways to hide a scandalous statistic, like that of child deaths linked to malnutrition in Colombia. One is to solve the problem. The other one is to hide or retouch the statistics. ![]()
There are two ways to hide a scandalous statistic, like that of child deaths linked to malnutrition in Colombia. One is to solve the problem. The other one is to hide or retouch the statistics. ![]()
Lamentablemente, parece que el Gobierno, a través del Instituto Nacional de Salud (INS), está usando la segunda.
Llevo cuatro meses siguiendo semanalmente las cifras de muertes por hambre, como lo prometĂ en una columna sobre los casos de la Guajira. Cada viernes, publicamos una infografĂa en la cuenta de Twitter de Dejusticia con el conteo de la semana anterior, junto con el acumulado del año. Las cifras vienen del BoletĂn EpidemiolĂłgico del INS, que reporta las muertes de menores de cinco años debidas o asociadas a la desnutriciĂłn.
Extrañamente, cuando los medios registraron que el acumulado anual habĂa sobrepasado 100 muertes, el INS hizo tres retoques que opacan los nĂşmeros y diluyen su gravedad. Primero, dejĂł de publicar las muertes por departamento. Cuando llamamos al INS a indagar las razones del cambio, nos encontramos con una rĂ©plica sorprendente. “No veo el interĂ©s de tener datos departamentales”, dijo la voz del funcionario al otro lado de la lĂnea, “porque deberĂamos actuar como paĂs y no como departamentos”. El interĂ©s es claro: sin esos datos es imposible hacer programas y seguimiento focalizados en los departamentos más vulnerables; o saber quĂ© pasa en lugares como Guajira, ChocĂł, Cesar y Vichada, que hasta ese entonces (comienzos de junio) daban cuenta de más del 50% de los menores probablemente muertos por desnutriciĂłn o por enfermedades relacionadas con esta.
Un segundo cambio reduce el nĂşmero de muertes. Antes, las tablas del INS registraban tanto los fallecimientos por hambre como los debidos a enfermedades asociadas a la desnutriciĂłn. Era lo correcto porque, como se sabe, las causas inmediatas de la muerte de menores desnutridos son infecciones y otras dolencias a las que están expuestos por su precaria condiciĂłn. Ahora, las gráficas del INS no incluyen estos Ăşltimos casos. La diferencia es enorme: en lo que va corrido del año, mientras que las muertes que probablemente se derivan o están asociadas a la desnutriciĂłn llegan a 164, la nueva tabla oficial del INS muestra sĂłlo 25, es decir, solo las que ha confirmado que se deben directamente a la fĂsica falta de alimentos.
El último retoque consiste en dejar en suspenso la confirmación de las causas de los decesos. Los nuevos datos del INS se refieren a “casos probables de muertes por desnutrición en menores de cinco años”. Aunque es entendible que las denuncias no sean registradas inmediatamente como situaciones confirmadas y que los casos sean calificados de “probables”, ni el INS ni el Gobierno tienen procedimientos claros ni plazos fijos para confirmarlos, de manera que pueden dejar en vilo indefinidamente esta información fundamental.
No se trata de exagerar las cifras. Pero tampoco de opacarlas. Un conteo fidedigno es el reconocimiento mĂnimo que les deben el Estado y la sociedad a los niños y niñas muertos a causa del hambre. Y es la condiciĂłn básica para polĂticas pĂşblicas, monitoreo mediático y aportes de la sociedad civil que eviten que esas muertes se repitan.
