Culture and Its Intangible Benefits
Carolina Mila Torres June 1, 2016
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We should take advantage of this moment when Colombia begins to question the role of culture in peace building to consider its contributions more broadly.![]()
We should take advantage of this moment when Colombia begins to question the role of culture in peace building to consider its contributions more broadly.![]()
No es fácil medir los beneficios que el arte y la cultura le aportan a una sociedad en términos prácticos o monetarios, y por eso los presupuestos destinados a su desarrollo suelen ser medidos y escasos, asà como los más afectados en tiempos de crisis.
Como los indicadores de producciĂłn y acceso a los bienes y servicios de la cultura no siempre evidencian de manera obvia su relaciĂłn con el desarrollo social o econĂłmico de los paĂses, se vuelven difĂciles de dimensionar. Intuimos por ejemplo, que un alto Ăndice de lectura repercute positivamente en la calidad de vida de la gente, aunque no necesariamente sean los paĂses más desarrollados los que tengan los Ăndices de lectura más altos.
Ahora que de cara al posconflicto en Colombia la sociedad y los medios empiezan a pedirle cuentas al Ministerio de Cultura con respecto al rol que deberá cumplir, serĂa muy Ăştil empezar a pensar seriamente la relaciĂłn cultura-Estado, cultura-polĂtica y cultura-desarrollo, como tal vez no lo hemos hecho hasta ahora.
“La cultura aĂşn no logra ser percibida a nivel polĂtico y econĂłmico como un derecho social y un elemento central de desarrollo”, escribiĂł MarĂa JosĂ© Egaña —presidenta de la asociaciĂłn de gestores culturales de Chile— en una carta al diario El Mostrador, cuando el presidente interino de Brasil anunciĂł hace un par de semanas el cierre del Ministerio de Cultura como medida de emergencia. Y como la cultura no logra posicionarse en un rol protagĂłnico, corre el riesgo de vivir convertida en una especie de cuota polĂtica mĂnima de popularidad.
Ante el anuncio del cierre de la cartera cultural en Brasil todo el mundo saltó —los artistas se tomaron el Palacio de Capanema y una bancada de músicos legendarios de bossa le dirigió una carta al gobierno para protestar— y entonces Temer no tuvo más remedio que retroceder.
Algo parecido pasĂł en Bogotá, cuando el Idartes anunciĂł la fusiĂłn de tres festivales en uno — “Jazz”, “Salsa” y “Colombia al Parque”— y ante las reacciones negativas de la gente a los pocos dĂas la alcaldĂa siemplemente se retractĂł.
Para que la cultura no se vuelva una especie de ficha de cambio polĂticamente correcta, deberĂa existir un entendimiento más estructural y profundo del tema; pensar mejor cĂłmo deberĂan articularse estas polĂticas con el resto de polĂticas pĂşblicas, y considerar en su real dimensiĂłn la utilidad de sus aportes. Los beneficios de la cultura son intangibles pero no por eso invisibles. Como dice el filĂłsofo Nuccio Ordine en su obra La utilidad de lo inĂştil, la producciĂłn artĂstica y cultural deberĂan ser un fin en sĂ mismas, pero eso no significa que sus contribuciones al cultivo del espĂritu y al desarrollo civil no sean Ăştiles y necesarias.
La cultura tiene el poder de generar cohesiĂłn social e identidad, e incentivar la participaciĂłn ciudadana. TambiĂ©n tiene el poder de curar heridas a travĂ©s de la narraciĂłn y la memoria, algo que sin duda vendrá bien en el posconflicto. No hay que perder de vista, sin embargo, que en este momento el presupuesto del Ministerio de Cultura es equivalente al 1% del presupuesto para la guerra (el Ministerio de Defensa recibe 30 billones anuales mientras que MinCultura, 330 mil millones) y al 33% del presupuesto total de la SecretarĂa de Cultura RecreaciĂłn y Deporte de Bogotá (que cuenta con 1,18 billones de pesos anuales).
MinCultura ha planteado que para el posconflicto planea intensificar la polĂtica de fortalecimiento de patrimonio cultural que ha venido llevando a cabo en distintos lugares del paĂs, asĂ como el desarrollo de infraestructura y su plan bandera para la lectura, lo cual aunque poco espectacular tampoco parece ser una mala idea. Pero ahora que empieza a haber más expectativa que nunca frente a las entidades culturales del paĂs, el Ministerio sĂ podrĂa tener un papel más protagĂłnico a la hora de posicionar un debate al respecto, demostrar la importancia del tema en esta coyuntura, y ubicar su cartera como herramienta imprescindible en la transformaciĂłn social del paĂs.
