Do they want to polarize us?
Alejandro Jiménez April 8, 2018
Alejandro Jiménez_Columna_Polariza |
Every day, at all times, through all possible forms of communication, I am told that Colombia is a completely polarized country that only understands extremes. Mu intuition tells me that the political reality of my country is not so simple. I will explain my reasoning.![]()
Every day, at all times, through all possible forms of communication, I am told that Colombia is a completely polarized country that only understands extremes. Mu intuition tells me that the political reality of my country is not so simple. I will explain my reasoning.![]()
On March 12th, 2018, I reviewed the results of the recent legislative elections and noticed that, despite the fact that several parties obtained a large number of congresspersons, thirteen political proposals and country visions were represented. In addition, we also have FARC’s proposal, which for the first time, will place its project in the democratic discussion in an open and frank way, without resorting to arms.
La Cámara de Representantes, que resultĂł ser la más diversa en tĂ©rminos de cantidad de partidos y movimientos polĂticos que la conforman, tiene miembros que pertenecen, en orden de cantidad de curules, a los siguientes partidos y movimientos: Liberal, Centro Democrático, Cambio Radical, Partido de la U, Conservador, Alianza Verde, MIRA, Polo Democrático Alternativo, OpciĂłn Ciudadana, Lista de la Decencia, Colombia Justa Libres y Movimiento Alternativo IndĂgena y Social.
Es claro que la participaciĂłn en polĂtica en elecciones legislativas en Colombia ha tendido hacia la agrupaciĂłn de candidatos en colectividades; pero nuestro panorama electoral está lejos del unanimismo caracterĂstico de ejercicios electorales en otros. Que trece partidos polĂticos hayan conseguido superar el umbral electoral para participar en el Congreso muestra que hay, por lo menos, trece proyectos polĂticos de paĂs que tienen eco en la ciudadanĂa, algunos más distintos que otros. A estos hay que sumar aquellos de las minorĂas que no pueden alcanzar este umbral y continĂşan confirmando la deuda histĂłrica que tenemos como sociedad con ellas.
A pesar de lo anterior, durante los dĂas siguientes, a toda hora, a travĂ©s de todas las formas de comunicarse posibles, me seguĂan hablando de un paĂs polarizado, esta vez por dos consultas para elegir candidatos presidenciales. De alguna manera, a pesar de haber elegido movimientos polĂticos bien distintos para el Congreso de la RepĂşblica, volvieron a clasificar mi paĂs en dos bandos. Con la clásica distinciĂłn entre izquierda y derecha nos dijeron cuáles eran las Ăşnicas dos propuestas polĂticas entre las que Colombia tendrĂa que elegir, olvidándo no sĂłlo las otras seis candidaturas presidenciales vigentes, sino invisibilizando los resultados legislativos.
A pocos se les ocurriĂł hablar en otros tĂ©rminos, distintos a los de los extremos. Casi nadie hablĂł de “la consulta en que participaron Gustavo Petro y Carlos Caicedo” por un lado y “la consulta en que participaron Marta LucĂa RamĂrez, Iván Duque y Alejandro Ordóñez” por el otro. Ni se le ocurriĂł utilizar el nombre que cada grupo de candidatos decidiĂł para su consulta (por más rĂdiculos que fueran). O tan siquiera presentar a quienes participaban como miembros de un partido o movimiento polĂtico determinado. TenĂan que encasillarnos otra vez en esa guerra frĂa tropical que sĂłlo existe en Twitter, los portales de fake news y la cabeza de algunos colombianos.
Para eso, como antes del 2 de octubre de 2016, dĂa del plebiscito por la paz, usaron las redes sociales, el megáfono del miedo y la difusiĂłn de informaciĂłn parcializada, falsa u oscura.
Se me hace difĂcil pensar que Colombia es una lucha en que sĂłlo dos bandos, opuestos diametralmente en lo que quieren, se pelean por el corazĂłn de los colombianos. Más cuando ya vĂ los resultados del 11 de marzo. Creo que somos más complejos, más ricos en argumentos y propuestas, menos simples en clasificaciones y reivindicaciones. Francisco GutiĂ©rrez lo decĂa hace poco, el eje derecha-izquierda sigue siendo Ăştil para explicar la polĂtica colombiana, pero ahora hay muchas otras dimensiones que hay que tener en cuenta.
El 11 de marzo me mostrĂł que Colombia no es el laberinto que pintan todos los dĂas, todo el dĂa, a travĂ©s de todas las formas de comunicarse posible, para el que sĂłlo hay dos salidas: la extrema izquierda o la extrema derecha, la democracia o el comunismo, la prosperidad o la debacle econĂłmica. Que la polarizaciĂłn no es intrĂnseca, ni a la sociedad colombiana ni a los ciudadanos colombianos, que cuando nos dan varias opciones, pensamos y decidimos distinto, fuera de esos extremos que señalan como los Ăşnicos existentes. Que no estamos polarizados, nos quieren polarizar. Parece que alguien o algo lo quiere hacer y lo está logrando; basta revisar la diferencia entre las las encuestas presidenciales previas al 11 de marzo y las posteriores.
Trece opciones polĂticas diferentes con representaciĂłn polĂtica en el Congreso por haber sido escogidas a punta de votos me enseñaron que los colombianos, en polĂtica, somos diferentes, diversos y complejos. Mi pregunta no es entonces, como en el tĂtulo, si nos quieren polarizar. Es por quĂ© y para quĂ©.
PS. Este mes vi el hermoso ejercicio de construcción de memoria y reconciliación que están impulsando Alejandra Borrero y Casa E: Victus. Un grupo de personas, involucradas de una manera u otra en el conflicto armado colombiano, me mostraron que la guerra, con rostro, se piensa diferente.
