Oil’s media
Mauricio GarcÃa Villegas October 27, 2012
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In march I published a column with the results of an OCDE study that showed how a country depends on oil’s exportation less habilites and knowledge is acquired their youngsters through the education system.![]()
In march I published a column with the results of an OCDE study that showed how a country depends on oil’s exportation less habilites and knowledge is acquired their youngsters through the education system.![]()
En marzo de este año publiqué una columna con los resultados de un estudio de la OCDE en el que se muestra cómo, mientras más depende un paÃs de la venta de petróleo, menos habilidades y conocimientos adquieren sus jóvenes a través del sistema educativo.
Dije entonces lo mismo que han dicho tantos: que el petróleo vuelve perezosos a los paÃses y que el único desarrollo durable y sostenido es el que se consigue con esfuerzo.
En esa columna me quedé corto. El petróleo no solo amenaza el desarrollo económico sino también la independencia de los medios de comunicación, para no hablar del sistema ecológico y de otras cosas. Aquà quiero hablar de la independencia de los medios.
Hoy se sabe que las compañÃas petroleras (para no hablar de las mineras) invierten millones de dólares no solo en publicidad, para difundir una imagen endulzada de sus actividades, sino en financiar medios que difunden publirreportajes de sus empresas como si fueran noticias.
A principios de este año la Silla VacÃa (LSV) recibió la visita de unos representantes de Pacific Rubiales que estaban dispuestos a pagar a cambio de que LSV publicara publirreportajes disfrazados de noticia, a lo cual Juanita León, la directora del portal, se negó de manera rotunda. En esta ocasión los petroleros no tuvieron éxito; pero todo indica que la verticalidad ética de LSV es más bien escasa en los medios, como lo muestra el cambio repentino que ha tenido el tratamiento de las noticias sobre Pacific Rubiales a partir de octubre de 2011, luego del inicio de la estrategia publicitaria de la compañÃa y de que los millones de dólares empezaran a rondar por las oficinas de los periodistas. Resultado, las malas noticias fueron reemplazadas por una publicidad alucinante, en donde se muestra a una compañÃa que provee todos los bienes posibles al paÃs y a su gente, a tal punto que pareciera que los colombianos quedamos en deuda con ella.
Esta semana se produjo la expulsión del columnista Daniel Pardo del portal Kien&Ke por denunciar la publicación, en su medio, de reportajes pagados por Pacific Rubiales. En las explicaciones dadas por el portal de noticias, su directora, MarÃa Elvira Bonilla, no niega los hechos que Pardo denuncia, lo cual da a entender que lo dicho por Pardo es cierto.
La columna que escribà en marzo de este año sobre los peligros del petróleo fue laureada esta semana con el premio de Periodismo Simón BolÃvar, lo cual me llena de satisfacción. Pero no puedo dejar de poner de presente la relación que existe entre lo que dije en esa columna sobre el petróleo y el hecho de que la señora MarÃa Elvira Bonilla, directora de Kien&Ke, cuestionada por su relación con Pacific, sea la presidenta del jurado que otorgó los Premios de Periodismo el martes pasado. Solo tengo motivos de admiración y respeto por los demás miembros del jurado (entre los cuales está Rodrigo Pardo, gran periodista y padre de Daniel Pardo) y por la institución misma del Premio Simón BolÃvar; pero creo que la señora Bonilla le debe una explicación al paÃs, al periodismo y a Seguros BolÃvar sobre su relación con la petrolera.
La sociedad colombiana debe estar cada dÃa más alerta frente a los riesgos que entrañan el petróleo y la minerÃa. No hay que expulsar a las compañÃas petroleras, claro, pero sà hay que establecer reglas claras y equitativas con ellas. Si no lo hacemos ya, no solo corremos el riesgo de tener una economÃa más holgazana y una naturaleza más estropeada, sino también unos medios de comunicación menos independientes. Son demasiados peligros juntos.
