The Law as a Form of Politics
Mauricio GarcÃa Villegas January 18, 2014
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Carl Von Clausewitz once said that war is the continuation of politics through other means. Many Colombians think that something similar happened with the law here; that is, the the legal debates are a continuations of politics by other means. At least that appears to be the opinion of the 73 percent of residents of Bogota who believe the removal of their mayor Petro from office was unjust.![]()
Carl Von Clausewitz once said that war is the continuation of politics through other means. Many Colombians think that something similar happened with the law here; that is, the the legal debates are a continuations of politics by other means. At least that appears to be the opinion of the 73 percent of residents of Bogota who believe the removal of their mayor Petro from office was unjust.![]()
Muchos colombianos piensan que aquà pasa algo parecido con el derecho; es decir, que los debates jurÃdicos son la continuación de la polÃtica por otros medios. Al menos esta parece ser la opinión del 73% de los bogotanos que opinan que la destitución de Petro es injusta.
Los defensores del procurador y la ortodoxia jurÃdica, por su parte, se defienden diciendo que lo único que hizo Ordóñez fue aplicar la Constitución y la ley y que si la ejecución de esas normas produce resultados inconvenientes para el sistema democrático, ello no es de su incumbencia, dado que los funcionarios públicos sólo deben pensar en aplicar el derecho de manera neutral y técnica.
A mi juicio ambas posiciones simplifican un problema (el de la relación entre derecho y polÃtica) que es mucho más complejo.
La idea de que el derecho es una ciencia pertenece más al mundo de la ideologÃa polÃtica que al de una teorÃa seria del derecho. En la práctica, la mayorÃa de sus defensores abrazan esa idea sólo cuando les conviene (asà lo hicieron los nazis en Alemania). El procurador, por ejemplo, se apega a la letra de la jurisprudencia para destituir a Petro, pero cuando esa misma jurisprudencia va en contra de sus convicciones, como en el caso de los derechos sexuales de las mujeres, la desconoce y se inventa la interpretación gaseosa que más le conviene. Lo mismo le pasa con el derecho internacional de los derechos humanos (DIDH). Cuando se trata de Petro, Ordóñez desconoce ese ordenamiento y llega incluso a negar la obligatoriedad de las medidas cautelares que la Comisión Interamericana pudiera eventualmente tomar. Sin embargo, cuando se opone al Marco jurÃdico para la Paz, ahà sà invoca el DIDH contra las Farc, e incluso acude a la Corte Penal Internacional para exigir que Colombia acate ese ordenamiento.
De otra parte, quienes sostienen que el debate jurÃdico es irrelevante y que lo único que vale es el poder polÃtico, también abusan del derecho (basta ver las decenas de tutelas interpuestas a favor de Petro) y desconocen su valor intrÃnseco. El procurador pudo hacer lo que hizo porque el ordenamiento jurÃdico está mal hecho. Las tropelÃas de Ordóñez no sólo son el producto de su ideologÃa ultramontana y de su clientelismo desmedido, sino también de un derecho que, como se dice, le dio papaya. Otra cosa habrÃan escrito los constituyentes del 91 de haber sabido que, veinte años después, un personaje retrógrado y sectario se apoderarÃa de la ProcuradurÃa.
Asà pues, ¿es el derecho la continuación de la polÃtica por otros medios?; sÃ, pero esos medios delimitan y restringen el uso posible de la polÃtica y por lo tanto tienen un valor que no es reducible al crudo ejercicio del poder.
Para acabar con esta tormenta jurÃdica, que adquiere matices cada vez más alarmantes, es necesario, en el mediano plazo, reformar la ProcuradurÃa o incluso acabar con ella y, en el corto plazo, tutelar los derechos polÃticos del alcalde (un mal alcalde, si se quiere, pero al que se le violaron esos derechos) y esperar a que los magistrados de la Corte Constitucional (eventualmente los de la Corte Interamericana) decidan el asunto de fondo. Después de todo, son ellos los jueces más cercanos a la polÃtica y los que, por lo tanto, mejor deberÃan saber valorar aquello de los lÃmites propios del derecho cuando se utiliza como continuación de la polÃtica.
