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Statistics are a good antidote to our prejudices. And if they are presented in a pedagogical way, and even in a fun way, they have a greater potential to question them. 

Statistics are a good antidote to our prejudices. And if they are presented in a pedagogical way, and even in a fun way, they have a greater potential to question them. 

Ese es el caso de Gapminder, una enorme base de datos en lĆ­nea que permite comparar el desempeƱo de los paĆ­ses en cientos de indicadores, en series largas de tiempo, utilizando burbujas de distintos colores y tamaƱos para representar magnitudes o algunas de sus caracterĆ­sticas. Se trata de un ā€œmuseoā€ moderno, sin Ć”nimo de lucro, que ayuda a hacer el mundo mĆ”s comprensible y a promover el desarrollo humano mediante el conocimiento. Para la comunidad de derechos humanos puede ser tambiĆ©n una poderosa herramienta para fundamentar sus anĆ”lisis empĆ­ricamente e, incluso, para ayudarle a responder, de forma grĆ”fica e innovadora, algunas de sus preguntas mĆ”s difĆ­ciles.

Hans Rosling, uno de los fundadores de la iniciativa, publica periódicamente videos en los que muestra el potencial de las estadísticas para responder a preguntas como la de si es posible o no erradicar la pobreza del mundo de aquí a 2030, o a derribar prejuicios como el de que los países mÔs pobres no pueden alcanzar a los ricos con las políticas acertadas. Estos videos también sirven como experimentos sociales en los que, por ejemplo, Rosling ha probado que tendemos a subestimar el progreso en indicadores sociales y a desconocer la impresionante transformación que el mundo ha experimentado en términos de aumento de la calidad de vida en los últimos dos siglos, como lo muestra el siguiente grÔfico. En él se presenta una comparación entre las tasas de mortalidad infantil en menores de 5 (por cada mil nacidos vivos, en el eje vertical) entre el año 1800 y el 2015,  clasificando los países por su nivel de ingreso per cÔpita (eje horizontal). Cada círculo representa un país: el color muestra el continente al que pertenecen y su diÔmetro refleja el tamaño de la población.

Tasa de mortalidad infantil y nivel de ingreso per cÔpita en distintos países (1800 vs 2015). 

Para el año 1800, las tasas de mortalidad eran dramÔticamente altas, llegando a ser de casi 550 por cada 1000 nacidos vivos en el territorio de Yemen. Aun incluso en los países mÔs ricos, como el Reino Unido u Holanda, 1 de cada 3 niños moría antes de llegar a los 5 años. En cambio, en 2015 no hay un país en el que mÔs del 16% de los niños mueran antes de llegar a esta edad. Las brechas, sin embargo, siguen siendo enormes, mientras que en Angola mueren 157 de cada 1000 niños antes de llegar a los 5 años, en Islandia mueren 2. La desigualdad entre países, así como al interior de los países es extremadamente alta. En Colombia un niño menor de 5 años tiene 4,7 veces mÔs probabilidades de morir si nace en el departamento de Guainía que en una ciudad como Arauca, o 3 veces mÔs si es indígena que si no lo es.

La desigualdad ha venido incrementÔndose tanto a nivel de ingresos como en algunos indicadores de desarrollo humano, y ademÔs de ser innecesaria e injustificable para lograr otros fines (como algunos pretenden argumentar), representa un obstÔculo para la garantía de los derechos. Sin embargo, si bien esta preocupación por la desigualdad se ha ido incorporando con mÔs fuerza en el campo, existen varios desafíos para encararla y contrarrestarla como la amenaza que representa para la vigencia de los derechos humanos. Un primer desafío es normativo, pues salvo la Declaración Sobre el Derecho al Desarrollo no es claro que el derecho internacional de los derechos humanos incorpore explícitamente una preocupación por la desigualdad de ingresos como un problema intrínseco de derechos humanos. Un segundo desafío es de corte prÔctico, pues para enfrentarla es necesario buscar apoyos tÔcticos con expertos de otras disciplinas, con Estados e instituciones multilaterales y por supuesto con los movimientos sociales. Y un tercer desafío es metodológico, y ahí es donde herramientas como Gapminder, y en general un aprovechamiento de otras técnicas estadísticas, pueden prestarles un enorme servicio a los activistas en derechos humanos. Veamos un ejemplo.

En el siguiente grÔfico se presenta la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes de acuerdo al nivel de desigualdad (medido por el índice de Gini en el eje vertical, un indicador en el que 0 refleja una sociedad perfectamente equitativa y 1 la desigualdad mÔs extrema)  y por el nivel de ingresos (medido por el PIB per cÔpita en el eje horizontal). El diÔmetro de los círculos refleja la tasa de homicidios que tenía cada país en 2005 (entre mÔs grande sea el círculo mÔs violencia homicida hay en el país) y el color el continente al que pertenecen.

Tasa de homicidios en distintos países clasificados por nivel de desigualdad e ingreso per cÔpita (2005). 

El segmento A muestra cómo cambia la tasa de homicidios en los países menos desiguales a medida que cambia el ingreso. Y el segmento B muestra cómo cambia la tasa de homicidios en los países mÔs ricos cuando cambia la desigualdad. Mientras que entre los países del segmento A el tamaño de los círculos tiende a ser pequeño y similar (es decir la tasa de homicidios es baja y homogénea aun cuando cambia el nivel de ingresos), salvo para el caso de los países mÔs pobres de África, para los del segmento B, que son los mÔs ricos, resulta mucho mÔs claro que a medida que aumenta la desigualdad el tamaño de los círculos (es decir, la tasa de homicidios) es mucho mayor. Esto quiere decir que, dejando el otro factor constante, la violencia homicida se incrementa mÔs a medida que crece la desigualdad que cuando aumentan los niveles de pobreza.

Con la econometría, y aislando la influencia de otros factores, estas intuiciones grÔficas podrían reflejarse en indicadores numéricos relevantes para incorporar la preocupación por la desigualdad en una perspectiva de derechos. De esta forma sería posible calcular cuÔnto es el costo en términos de un mayor riesgo para el derecho a la vida (es decir, cuÔnto aumenta la probabilidad de ser víctima de violencia homicida) de vivir en una sociedad mÔs desigual, dado un determinado nivel de ingresos. En otros términos, cuÔnto cuesta la desigualdad en aumento de homicidios.

El uso de métodos estadísticos permitiría defender con mÔs fuerza que no es posible lograr avances sustanciales en la protección de derechos (como el derecho a la vida u otros) si no hay progresos sustanciales en combatir la desigualdad.

 

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