Thinking with Bubbles: Human Rights, Inequality and Poverty
Sergio Chaparro May 11, 2016
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Statistics are a good antidote to our prejudices. And if they are presented in a pedagogical way, and even in a fun way, they have a greater potential to question them. ![]()
Statistics are a good antidote to our prejudices. And if they are presented in a pedagogical way, and even in a fun way, they have a greater potential to question them. ![]()
Ese es el caso de Gapminder, una enorme base de datos en lĆnea que permite comparar el desempeƱo de los paĆses en cientos de indicadores, en series largas de tiempo, utilizando burbujas de distintos colores y tamaƱos para representar magnitudes o algunas de sus caracterĆsticas. Se trata de un āmuseoā moderno, sin Ć”nimo de lucro, que ayuda a hacer el mundo mĆ”s comprensible y a promover el desarrollo humano mediante el conocimiento. Para la comunidad de derechos humanos puede ser tambiĆ©n una poderosa herramienta para fundamentar sus anĆ”lisis empĆricamente e, incluso, para ayudarle a responder, de forma grĆ”fica e innovadora, algunas de sus preguntas mĆ”s difĆciles.
Hans Rosling, uno de los fundadores de la iniciativa, publica periódicamente videos en los que muestra el potencial de las estadĆsticas para responder a preguntas como la de si es posible o no erradicar la pobrezaĀ del mundo de aquĆ a 2030, o a derribar prejuicios como el de que los paĆses mĆ”s pobres no pueden alcanzarĀ a los ricos con las polĆticas acertadas. Estos videos tambiĆ©n sirven como experimentos sociales en los que, por ejemplo, Rosling ha probado que tendemos a subestimar el progreso en indicadores sociales y a desconocer la impresionante transformaciónĀ que el mundo ha experimentado en tĆ©rminos de aumento de la calidad de vida en los Ćŗltimos dos siglos, como lo muestra el siguiente grĆ”fico. En Ć©l se presenta una comparación entre las tasas de mortalidad infantil en menores de 5 (por cada mil nacidos vivos, en el eje vertical) entre el aƱo 1800 y el 2015, Ā clasificando los paĆses por su nivel de ingreso per cĆ”pita (eje horizontal). Cada cĆrculo representa un paĆs: el color muestra el continente al que pertenecen y su diĆ”metro refleja el tamaƱo de la población.
Tasa de mortalidad infantil y nivel de ingreso per cĆ”pita en distintos paĆses (1800 vs 2015).Ā

Para el aƱo 1800, las tasas de mortalidad eran dramĆ”ticamente altas, llegando a ser de casi 550 por cada 1000 nacidos vivos en el territorio de Yemen. Aun incluso en los paĆses mĆ”s ricos, como el Reino Unido u Holanda, 1 de cada 3 niƱos morĆa antes de llegar a los 5 aƱos. En cambio, en 2015 no hay un paĆs en el que mĆ”s del 16% de los niƱos mueran antes de llegar a esta edad. Las brechas, sin embargo, siguen siendo enormes, mientras que en Angola mueren 157 de cada 1000 niƱos antes de llegar a los 5 aƱos, en Islandia mueren 2. La desigualdad entre paĆses, asĆ como al interior de los paĆses es extremadamente alta. En ColombiaĀ un niƱo menor de 5 aƱos tiene 4,7 veces mĆ”s probabilidades de morir si nace en el departamento de GuainĆa que en una ciudad como Arauca, o 3 veces mĆ”s si es indĆgenaĀ que si no lo es.
La desigualdad ha venido incrementĆ”ndose tanto a nivel de ingresos como en algunos indicadores de desarrollo humano, y ademĆ”s de ser innecesaria e injustificableĀ para lograr otros fines (como algunos pretenden argumentar), representa un obstĆ”culoĀ para la garantĆa de los derechos. Sin embargo, si bien esta preocupación por la desigualdad se ha ido incorporando con mĆ”s fuerza en el campo, existen varios desafĆos para encararla y contrarrestarla como la amenaza que representa para la vigencia de los derechos humanos. Un primer desafĆoĀ es normativo, pues salvo la Declaración Sobre el Derecho al Desarrollo no es claro que el derecho internacional de los derechos humanos incorpore explĆcitamente una preocupación por la desigualdad de ingresos como un problema intrĆnseco de derechos humanos. Un segundo desafĆo es de corte prĆ”ctico, pues para enfrentarla es necesario buscar apoyos tĆ”cticos con expertos de otras disciplinas, con Estados e instituciones multilaterales y por supuesto con los movimientos sociales. Y un tercer desafĆo es metodológico, y ahĆ es donde herramientas como Gapminder, y en general un aprovechamiento de otras tĆ©cnicas estadĆsticas, pueden prestarles un enorme servicio a los activistas en derechos humanos. Veamos un ejemplo.
En el siguiente grĆ”fico se presenta la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes de acuerdo al nivel de desigualdad (medido por el Ćndice de Gini en el eje vertical, un indicador en el que 0 refleja una sociedad perfectamente equitativa y 1 la desigualdad mĆ”s extrema) Ā y por el nivel de ingresos (medido por el PIB per cĆ”pita en el eje horizontal). El diĆ”metro de los cĆrculos refleja la tasa de homicidios que tenĆa cada paĆs en 2005 (entre mĆ”s grande sea el cĆrculo mĆ”s violencia homicida hay en el paĆs) y el color el continente al que pertenecen.
Tasa de homicidios en distintos paĆses clasificados por nivel de desigualdad e ingreso per cĆ”pita (2005).Ā

El segmento A muestra cómo cambia la tasa de homicidios en los paĆses menos desiguales a medida que cambia el ingreso. Y el segmento B muestra cómo cambia la tasa de homicidios en los paĆses mĆ”s ricos cuando cambia la desigualdad. Mientras que entre los paĆses del segmento A el tamaƱo de los cĆrculos tiende a ser pequeƱo y similar (es decir la tasa de homicidios es baja y homogĆ©nea aun cuando cambia el nivel de ingresos), salvo para el caso de los paĆses mĆ”s pobres de Ćfrica, para los del segmento B, que son los mĆ”s ricos, resulta mucho mĆ”s claro que a medida que aumenta la desigualdad el tamaƱo de los cĆrculos (es decir, la tasa de homicidios) es mucho mayor. Esto quiere decir que, dejando el otro factor constante, la violencia homicida se incrementa mĆ”s a medida que crece la desigualdad que cuando aumentan los niveles de pobreza.
Con la econometrĆa, y aislando la influencia de otros factores, estas intuiciones grĆ”ficas podrĆan reflejarse en indicadores numĆ©ricos relevantes para incorporar la preocupación por la desigualdad en una perspectiva de derechos. De esta forma serĆa posible calcular cuĆ”nto es el costo en tĆ©rminos de un mayor riesgo para el derecho a la vida (es decir, cuĆ”nto aumenta la probabilidad de ser vĆctima de violencia homicida) de vivir en una sociedad mĆ”s desigual, dado un determinado nivel de ingresos. En otros tĆ©rminos, cuĆ”nto cuesta la desigualdad en aumento de homicidios.
El uso de mĆ©todos estadĆsticos permitirĆa defender con mĆ”s fuerza que no es posible lograr avances sustanciales en la protección de derechos (como el derecho a la vida u otros) si no hay progresos sustanciales en combatir la desigualdad.
